lunes, 29 de abril de 2019

Buscapleitos

El feeling entre Sara y yo se frustra abruptamente por la intromisión de este ser displicente. Sara me mira como diciendo: "Dame un segundo para arreglar esto" y yo me alejo de la escena maldiciendo en voz baja "Soy un huevón, imbécil".

Me acerco a la barra a pedir otro trago que me haga pasar el mal sabor de boca, y me percato que a lado se encuentra Henry, un buen amigo de años, aunque un poco "sazonado" de alcohol; luego de un saludo mas que protocolar, le cuento lo sucedido, me dice: "¿Donde esta ese imbécil para partirlo?"; mi amigo Henry tiene síndrome de boxeador jubilado y es capaz de armar una pelea por una tonteria como esa; yo que soy un aburrido pacifista, cual hippie setentero, trato de calmarlo: "Ya fue", le aseguro.

Estaba a punto de olvidar el incidente y Sara reaparece para decirme que ya habló con su ex y que ahora sí podemos seguir bailando tranquilos; accedo, con la ilusión de reconstruir el clima romántico en el que estábamos envueltos. Todo marcha bien, nos abrazamos en la pista, le susurro cosquillas en la oreja (como diría Rene Perez), ella me da un beso delicado en el cuello, era la señal que estaba esperando; pero justo cuando empiezo a buscar sus labios, el DJ no tiene mejor idea que poner una secuencia de infartante música electrónica, y eso despierta en Sara unas indomables ganas de saltar y sacudirse. Maldito DJ; soporto con estoicismo los largos minutos que dura ese mini rave, todo sea por Sarita, pienso.

Nada volvería a ser igual, pues resucita, emerge de las sombras como un espectro el execrable ex enamorado. Habla con Sara en mis narices y se le insinúa bravuconamente.
No tengo idea de que diablos hacer; reparo en que estoy furioso, desde que llegué he tratado de pasarlo bien pero no lo he conseguido, Henry esta perdido, la música me hace bailar como un retrasado, el DJ conspira contra mis deseos y ahora nuevamente tengo que lidear con la presencia de este incómodo tipejo.

Trato de hablar con Sara, pero el ex no lo permite, me empuja sin fuerza y me advierte: "No te metas que vas a perder". Palabras que calaron rabiosamente en mi, ya basta, estoy furioso, necio, colérico y sobre todo algo "picado"; una combinación muy peligrosa.

Le pido a Sara que nos vayamos, el ex me amenaza y siento su mal aliento; yo le respondo y todo queda en silencio, de pronto todos han abierto espacio en la pista de baile, como quien prepara una pelea de colegio. El me empuja y se pone en guardia, insultándome de una manera intimidante. Su empujón casi me tumba al suelo, así que me incorporo dispuesto a hacer gala de toda mi torpeza para pelear; trato de aplicarle un derechazo en la cara; si, trato, derechazo que se pierde en el aire.

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