Viaje
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Mientras trepaba las escalinatas del avión me copaba el firme deseo de suspender temporalmente mi identidad, de llegar a mi destino y colocarme una mascara, un antifaz. Algunas personas hacen eso cuando están aburridas o estresadas; huyen por unas semanas y, una vez en el extranjero, se transforman, mutan, olvidan intencionalmente quienes son.
Todo desplazamiento geográfico es, en el fondo, un cambio de escenario. Viajar a otro país te permite actuar o sobreactuar, es como ingresar a otro set, como mudarte de película. Y en tales circunstancias resulta lógico que te provoque deshacerte del hombrecillo que eres todos los días, elegir otro personaje y encarnarlo a espaldas de los demás integrantes del reparto.
"Quiero ser otro mientras dure este viaje", me dije. Eso es; a cada persona que conozca le daré una referencia falsa y distinta sobre mi; reescribiré mi existencia, diré que soy un joven abogado de éxito, o un jinete campeón, o un requerido agente de bolsa, o un popular conductor de tv, o un trapecista osado. lo que sea, que mas da; por unos días no quiero ser yo.
Los últimos días me ha ido tan mal interpretándome que, ante tan opaca performance, es saludable tomar un receso, un break, un intermedio como en el teatro.

En algún punto pensé decirle que quería descansar, pero justo ahí pasó una de las aeromozas ofreciéndonos algo de tomar; su sonrisa y sus pestañas me dejaron tan alelado, que ya no quise dormir, porque me espantaba la idea de que me viese durmiendo con la boca abierta, dejando caer mis babas.
Llegué a mi destino cansado, no pude dormir mucho, debido a la tribulación tonta de no dejarme ver en alguna penosa escena al pernoctar.
Es difícil comunicarse cuando no dominas el idioma de un país foráneo, parecía un mimo tratando de preguntar la dirección de mi hotel, ya reservado con anticipación, solo el gran "Googlemaps" era mi amparo.


Transitamos por las calles de Roma, pasando muy cerca del Vaticano, pensé en ese entonces que tal vez el tour estaba incluido con la estadía; claro que escuche que los tours "gratuitos" siempre son recompensados con alguna propina; yo, muy pegado a mis costumbres tenia el dicho de cuando dicen gratis, es gratis.
-La tua prima volta in Italia? -preguntó el muchacho que me escoltaba. Por supuesto que solo entendí "Prima" e "Italia"
- No tengo primas ni parientes por acá -respondí de inmediato.
- Non importa, questa e la tua stanza, spero che la tua visita sia di tuo gradiamento.
pronto sacó una llave y abrió una cochera, ubicada a 3 cuadras del hotel, dentro se encontraba por fin la habitación reservada, muy espaciosa, con sala, cocina, un dormitorio amplio, todo muy cómodo.
- Ora me ne vado, questa e la tua chiave, buona giornata -se pronunció entregándome las llaves
- Yo no entiendo lo que estas diciendo, solo espero que no me estés maldiciendo -le respondí impostando la voz al mismo estilo de Residente.😎