martes, 22 de noviembre de 2016

Insinuación

Hace unas semanas fui a un bar por Tecsecocha, pensé ir con unos amigos pero cancelaron a ultima hora, no quería quedarme con la avidez así que acudí sólo, pensé sentarme en la barra y tomar un trago, solo para sacarme la espina,
la verdad esperaba encontrarme con alguien conocido en el lugar, pero después de media hora sin resultados intuí que no tendría suerte y opte por pedir el último "mojito" antes de irme a dormir.
Fue en ese instante que sentí un dedo delicado martillando repetidas veces mi hombro; gire la cabeza y ahí estaba ella (digamosle F), descaradamente guapa, mostrándome su sonrisa mas espontanea y diciendo mi nombre con un todo de entusiasmo "Hey, Jóse, a los años, ¿cómo estás?".
Antes de que pudiera siquiera responderle, ella ya me estaba dando un beso ligeramente pronunciado en la mejilla. Fue un beso de dos segundos (una duración inusual para un inocente beso de saludo). Pero, bueno, no me lo tome a mal, total- pensé -los reencuentros suelen venir acompañados de ese tipo de manifestaciones excesivas.
A F no la veía hace, por lo menos, 3 años. La ultima vez había sido en su fiesta de despedida, pues se fué a un crucero a trabajar por un largo tiempo. En esa ocasión asistí junto a su ex enamorado, mi amigo, a quien hacia muy poco ella había terminado después de dos años juntos, en aquella ocasión el estaba deprimido, muy dolido y resentido; apenas la vio entrar tembló de la impresión y me dijo en voz baja "ta mare, ahí vino la perra", bueno al ser su fiesta de despedida, no se a quien esperaba.
Para mi estaba claro que F no era ninguna perra, pero mi amigo se sentía en todo su derecho de reaccionar con dureza, cuando uno tiene el corazon hecho un anticucho dice estupideces y en lo que menos piensa es en usar los adjetivos correctos.
Pero ese episodio había ocurrido, como dije, hace tres años. Ahora ya no estábamos en ninguna fiesta de despedida, sino en un aglutinado bar del centro tomando mojitos y actualizando nuestras historias. Y, lo mas importante, ya no estaba mi amigo, sino solamente los dos.
Confieso que F siempre me había llamado la atención; ademas de linda era una chica muy divertida y normalmente coincidíamos cuando hablamos de discos, libros y películas.
Cuando ella estaba con mi amigo, yo nunca la mire con intenciones inapropiadas; o, para ser franco, me escudaba ese refrán que dice "la flaca de mi amigo es hombre".
Pero de que me gustaba, me gustaba; por eso cuando la encontré en el bar, en vez de alegrarme, palidecí, porque tuve la inconfundible sospecha de estar metiéndome en un aprieto. Varios minutos después, cuando me percate de su proximidad, de sus giros coquetos y de su despachada buena honda conmigo, algo en mi cabeza se retorció. "Es la ex novia de mi amigo, es la ex novia de mi amigo", me repetí en silencio.
"Me encantas, siempre me has encantado", me dijo de pronto F, acercándose todavia mas y debilitando el invisible campo magnético que yo había levantado a mi alrededor para no caer en la tentación. Mi sabia y madura respuesta a sus inapelables palabras fue: "Un toque, voy al baño".
Pensé en huir de bar, pero en realidad me urgía ir al baño y, ademas, no había pagado la cuenta y no quería endosarsela tan conchudamente. Una vez en el baño, mirándome al espejo, empece a interpelarme y a interpretar, alternadamente, al ángel y al demonio que conviven en mi.
- ¿Pero que estas pensando hacer? vas a fregarlo todo, solo por un agarre, piensa en tu pata -me reté, haciendo gala de mi persuasivo discurso samaritano.
- Un momentito, ¿acaso tu estas propiciando todo eso? ¡es ella la que te quiere dar vuelta! (no literal) así que déjate de mariconadas, lávate la cara y ¡aprovecha! - Argumentó sólidamente, el Jóse en versión demonio.
- Pero, ¿y la lealtad?¿no se suponía que con las ex de tus amigos no debes meterte, que son mujeres prohibidas? -contraatacó mi Yo angelical, pundoroso, dispuesto a dar batalla.
- ¿Lealtad? ¡Lealtad mis pelotas! Las personas no son propiedad de nadie, Una vez que las relaciones concluyen, las dos personas vuelven a ser completamente libres -Pregonó acertadísimo, el diablo que me habita.
Luego de tan intenso combate salí del baño sin saber que hacer, pensé en neutralizar mis deseos, reprimiendo mis hormonas y haciendo acopio a todas mis fuerza mentales, pero cuando llegue a la barra, ella se había quitado el abrigo y exhibía  impúdicamente un escote muy poco colaborador.
"¿En serio te encanto?", le pregunté, imprudente, ya resignado a sufrir los estragos de la montaña rusa en la que me estaba subiendo. Ella me sonrió y se acercó a dos milímetros de mi rostro, la vi cerrar los ojos y entreabrir los labios.
Continuara...

viernes, 18 de noviembre de 2016

Salida

 - ¿Alo?.
- ¡Oe hoy somos! hable con mi flaca y quiere salir con su amiga.
- Ya, y...
- Y me dijo que lleve a un amigo.
- Y ese amigo soy yo, ¿no?.
- Ya le hable de ti y quiere conocerte, así que vamos.
- La verdad estoy cansado, no creo que pueda.
- No te achiques, recuerda que me debes una, además hace tiempo que no sales, ¡vamos!.

Por lo general me rehúso a participar de las citas a ciegas, considerando que mi vida suele estar normada por la Ley de Murphy ("Si algo puede salir mal, saldrá peor"), es seguro que una cita de esta naturaleza (pactada por terceros) no podría depararme ninguna satisfacción.
Sin embargo, pese a tener clara esta postura, esta vez accedí a los pedidos de Max, con ese talento persuasivo tan innato y demoledor (apura pues huevón) no le tomo mas de diez minutos convencerme por teléfono de que aceptara salir con ellos, Max, Alexandra y su amiga Milagros.
- Es linda, vive sola, es super creativa. Le hable de ti, le dije que eres un mate de risa.
- Ah, ¿si? -Le seguí la cuerda, fingiendo asombro.
Por supuesto que en silencio reía, pues recordé que esa es la expresión que se acostumbra utilizar para referirse a un chico que no es lo suficientemente atractivo. "No es un chico guapo, pero es un cague de risa". Es lo mismo que decir "Es feíto, pero buenísima gente". Osea una compensación, un premio consuelo, el rescate de una pequeña fortaleza de carácter en un mar de debilidades anatómicas.
- Ok, salgamos los cuatro entonces -le planteé a Max, seguro de mi hipotética destreza para el arte de la comicidad me embellecería ante los ojos de la tal Milagros.

Para mi sorpresa, Milagros era bastante guapa, algo por demás inusual en este tipo de citas, donde, por lo general, la pareja de enamorados suele enchufarte a la amiga fea que no tiene con quien salir.
Este, felizmente, no era el caso. Milagros era, repito, lindisima. Tenia el pelo castaño ondulado, ojos marrones, una nariz respingada y una boca minúscula que, al reírse, se agigantaba pero solo para contraerse inmediatamente después.
Bajo el estímulo de un "te piteado", los cuatro fuimos atravesando todas las honduras temáticas posibles. Luego, como ocurre en una cita en la que el objetivo es que dos de sus participantes hagan "clic", Max y Ale fueron independizando estratégicamente su conversación hasta levantar un invisible biombo entre ellos y nosotros.
Cuando menos nos dimos cuenta, ya no eramos un cuarteto, sino dos parejas compartiendo la misma mesa.
Milagros y yo entonces pudimos hablar más privadamente de todo. Como en todo primer encuentro los ítems no se agotaban y la sensación de constante descubrimiento se prolongó durante horas. Hasta que, claro, fuimos llegando al tema de fondo que es, en realidad, el único que importaba. El amor. Era importante saber de qué trajinado pasado amoroso venía cada uno. Y ahí todo lo idílico del ambiente comenzó a adquirir matices mas grises, mas reales.
- ¿Que pasó con tu ex?-le disparé a quemarropa, luego de que ella disimuladamente, insinuara que ya no estaba con enamorado.
- Nada, terminé con él, porque era un celoso de porquería.
Cuando Milagros acabó de decir eso las primeras palabras de incendio comenzaron a ulular en mi cerebro. "peligro, peligro, estas frente a una mujer que odia a los celosos".
Que cara de "ampay" abre puesto que ella quiso, sin perder tiempo, averiguar mi postura ideológica respecto de tan polémico debate.
- Tu no eres celoso no?
Me quedé mudo cinco segundos, luego reaccione
- Yo, no, nada que ver
- Ah ya menos mal, imagínate que el tarado este me quería acompañar a todas las reuniones del trabajo, quería que le presentara a todos mis amigos, esta loco

NOTA: No es que sea un enfermo celoso pero, vamos, pienso que todos tenemos un grado de "celodez", el que diga que nunca sintió celos, esta mintiendo.

- Me parece que es un idiota -dije, sobreactuando con impecable descaro.
- Si, que horror, no entiendo por que hay hombres que creen que una les pertenece -dijo Milagros algo escandalizada.
- Si, yo tampoco entiendo -musité.

Resolví, entonces, usar mi "performance" dramatúrgica pronunciando las típicas palabras que un hombre dice cuando quiere seducir y apantallar a una mujer, presentándose como el antitésis del genero, como el chico mas abierto y seguro del orbe.
- Yo creo que en las relaciones cada uno debe tener su espacio y mantener su independencia.

Luego cambie rapidamente de tema, conté anécdotas, despilfarre chistes, exagere mis puntos de vista sobre las relaciones amorosas para sonar más divertido, imité a personajes, me burle de todo. Fui, pues, todo un "cague de risa".
Desde ese viernes, hace ya tres semanas, no he sabido mas de Milagros. Me parece que ella se quedó con la misma sensacion ambigua que yo, la sensación de que sería inútil intentar algo. Nos llevaríamos bien, pero solo eso. Aquella noche nos reímos, y diría que hasta nos gustamos, pero nunca se produjo el tan promocionado (por Tula) "Clic". Falta de química que le dicen.
Eso es lo malo de las citas a ciegas: te sientes medio obligado a gustarle a la persona que te presentan. Y no dices todo lo que eres, ni cuentas todo lo que sabes.

sábado, 29 de octubre de 2016

Indiferencia


Uno nunca sabe como va a reaccionar, si le haces una broma "picarona" por ejemplo, puede reír contigo, sonreír o contrabromear (contraatacar con otra broma) (si, ¡si! es una palabra que me acabo de inventar), pero la misma chica, el mismo día, la misma hora, la misma broma, puede reaccionar una forma totalmente antagónica, puede dar aullidos como "¡quien te has creído para hablarme de esa forma!""¡¡quien te ha dado confianza para que me tutees!!", "¡¡quien rayos eres tu!!", con serias consecuencias, como: un ojo morado, cachete rojo y adormecido, humillación publica.

Ahora la pregunta de rigor: ¿Cómo sabemos si están de buen humor o de mal humor?, como proceder frente a ellas en esos casos (deberían tener un cartelito:"no me hables te puedo pegar").
Yo imagino que para ellas soportar una vez al mes "la regla" debe ser desmesuradamente traumático. sin embargo yo no hablo de "esos dias" en especial, sino, casi siempre, aún no estén con su mes(senger), nunca sabes el genio que tendrán.
Los hombres sin embargo somo mas prácticos, si estamos de mal humor pues lo decimos, "estoy aburrido" "no quiero que me hables" "quiero estar solo" "me voy con mi amante", cualquier cosa pero lo exponemos.
Todo lo contrario pasa con las mujeres, uno no sabe que es lo que quieren, y ellas no colaboran para que uno se de una idea de como debe proceder. Si están de mal humor, y les hablas, se estresan, pero si no lo haces se estresan aun más "claro, ni vas a preguntar como estoy" "no te importa si estoy bien o mal ¿verdad?".

Entonces optamos por no hacer caso, es ahí cuando se dan cuenta que necesitan de uno; pero si estas al tanto de ella pues no te toman importancia (claro como ya esta ahí, ya no me importa).
Entonces sale a la luz la gran "teoria de la indiferencia", (tema de tesis).

En el terreno amoroso la indiferencia es un talento, cuyo dominio requiere años de práctica y perseverancia. Tal inversión de tiempo vale la pena, porque un indiferente obtiene una envidiable rentabilidad sentimental. Si no, cómo explicar que a mayoría de las mujeres se descorazone y corte las venas, no por el tipo sensible que las halaga y la corteja, sino, precisamente, por el indiferente, el que no les hace caso, el que las maltrata con el frió látigo de su desamor. Eso de que el chico bueno se queda con la chica linda es mentira de las películas comico-romanticas. En la vida real, los malos lideran la tabla.

Para los indiferentes, la estrategia de seducción se plantea fuera de lo convencional y consiste en ignorar, en retirarle tu atención al objeto deseado, en hacer gala de una impertérrita seguridad, los tipos que exudan ese relajo conchudo y desinteresado ejercen un extraño magnetismo.
Tengo amigos cuya filosofía consiste en no involucrarse, y debo admitir que la pasan genial, sus novias babean por ellos y siempre hay chicas que los están buscando. Hasta hoy no lo entiendo. Ellos actúan como caballos y, para mi asombro, las mujeres les pasan por alto todos sus desplantes, sus arrogancias y su luctuosa falta de consideración.
Me cuesta utilizar la estrategia adecuada e interpretar al sujeto "indiferente", al pragmático, al vaquero impasible que patea la puerta de un bar, seca una jarra de cerveza, escupe al suelo y se lleva sobre un hombro a la muchacha mas linda del pueblo.

Solía pensar con ingenuidad que las relaciones se sostenían sobre la base de la espontaneidad, la autenticidad y la sinceridad. Pero cada día me convenzo de que eso es una utopía reblandecida.

Un caso típico que ilustra la "teoría de la indiferencia" es cuando estas con una chica, eventualmente tu cerebro deja de pensar en las demás mujeres. Ganas aplomo por que  ya conseguiste a la chica que te gustaba; eres feliz. En ese instante las feromonas de tu cuerpo empiezan a despedir químicos sólo perceptibles por el olfato femenino, y entonces ocurre lo impensado: todas las mujeres se empiezan a fijar en ti, sobre todo las que nunca te hicieron caso. Como ahora eres indiferente, te has convertido en un ejemplar atractivo. ¿No es injusto?.

Las mujeres administran convenientemente el barato pregón del "quiero un chico diferente", pero es mentira. Puede haber legiones de chicos emotivos y sentimentales detrás de ellas, pugnando por una oportunidad, pero al final eligen al mismo típico galifardón macho e inmaduro que, sin dudas, les romperá el corazon. En lugar de decir que quieren a un chico "diferente", deberían proclamar "quiero un chico Indiferente". Seria mas honesto de su parte.

lunes, 24 de octubre de 2016

Cine


Hace un tiempo me presentaron a "T", me gusto desde que la conocí y, fiel a mi dinámica saboteadora, me obsesione. Averigüe clandestinamente su cuenta de facebook y le escribí unos cuantos mensajes, la invite a salir repetidas veces, es decir, la corteje apelando a toda mi
caballerosidad y guiado por un espíritu adolescente que creí haber perdido.

Por supuesto, como toda chica linda que se siente asediada, ella reaccionó "choteandome" las 4 invitaciones a ir al cine; primero inventando excusas como "hoy no puedo, tengo un trabajo", "Lo siento saldré con unas amigas", "quede en viajar con mi familia" y "Tengo sueño, mejor otro día" y luego simplemente cambiando de tema cuando ya sospechaba para donde iba la conversación.

Esta de más decir que entendí el mensaje, opte por no insistir; lo peor de sentirse "choteado" es que en el fondo te siente humillado, desearías no haber propuesto ningún "encuentro". En fin, lo deje así, todo para que meses después sonara el celular:
- ¿Alo?
- Hola, soy "T", ¿como has estado?
- Hola "T", ¡que sorpresa!
- Bueno te llamaba para preguntarte si quieres ir al cine en la noche.
- ¿Al cine?, claro, me encantaría.
- Genial te parece a la función de las 10?.
- Perfecto, ¿paso por ti entonces?.
- ¡Listo, hasta la noche!.

"T" siempre me había parecido atractiva, alegre y con un muy buen sentido del humor. Cuando llegue a su casa hubo un detalle, quizás insignificante y estúpido, pero que yo tome como buen augurio. Le abrí la puerta del auto y cuando di la vuelta para ubicarme en mi posición de piloto, ella me devolvió el gesto, abriéndome la puerta desde adentro; puede ser algo tonto pero esas reacciones imperceptibles pueden ser indicadores de un interés encubierto.
La segunda actitud que me gustó ocurrió en la boletería del cine, T hizo el amago de querer pagar su entrada, por supuesto la interrumpí, advirtiéndole que yo la estaba invitando, ella cerro la billetera y muy segura de si misma dijo "Esta bien, pero yo pongo la canchita".

Parece tonto, pero es muy estimulante esa clase de gestos, no importa que no pague, pero el hecho de proponerlo hace que uno se sienta bien: ¡Igualdad de genero señores!. Claro, mucho mas tarde, un amigo me diría "Oe zopenco, no es que ella quiera compartir los gastos, lo que quiere es dejarte en claro que es una mujer independiente. A lo mejor para ella no fue una cita, sino una salida de amigos".

Vimos la recontra super hiper mala película "El aro vs la Maldicion", escogí yo la película, guiado por las insistentes sugerencias de un par de amigos (antes de enterarme que para ellos "Transformers" merece un Oscar a mejor guión, entendí lo tarado que fui en hacerles caso).

Pero lo que realmente importaba era que T estaba ahí, sentada a menos de 10 centímetros de mi. El cine parece ser una buena opción, terreno ideal para medir cuanto congenias con al chica que te acompaña, aunque no converses por dos horas igual puedes conocer silenciosos detalles  de su personalidad; como sus gustos cinéfilos al momento de los trailers, su sentido del respeto (si apaga el celular o no, si bosteza, si se duerme, si se quita los zapatos, si pone los pies en el asiento delantero, etc.) y también puedes detectar sus niveles de sensibilidad.

Acabada la película, la lleve a su casa, hablamos todo el camino y luego media hora mas estacionados en su puerta; debo admitir que en serio es muy divertida, congeniaba muy bien su sentido del humor con el mio, la pase muy bien y espero que ella también.
He quedado en ir al cine nuevamente con ella, por supuesto esta vez dejare que ella elija la película.

domingo, 23 de octubre de 2016

Evocación

Hoy, buscando entre mi desorden, encontré decenas de notitas, regalos, tarjetas de cumpleaños, pulseras con nombres grabados y esas fotos que los enamorados se toman juntos; y es que cuando una relación inicia es como una habitación vacía que poco a poco se llena de estos objetos que, en su momento, significaron mucho; estos decorados de cientos de fotos, cartas escritas en hojas de cuaderno, regalos de cada aniversario, peluches atorrantemente bautizados, entradas a conciertos y todo un arsenal de chucherías sirve cuando dicho "recinto" se encuentra habitado. Sin embargo una vez que todo ha concluido se tiene que desmontar todo, iniciar la mudanza.

Claro también se puede guardar en un cajón o una caja de zapatos que se convertirá en una tumba de cartón donde quedara enterrado los residuos de un amor finiquitado.

Mi primera enamorada metió todos estos objetos en una bolsa negra (para darle un aire mas necrófilo a la situación) y los arrastro hasta mi puerta. Este arbitrario "delivery" no fue, según entiendo ahora, para deshacerse de dichos objetos; si no mas bien con la manipuladora esperanza de que uno se conmueva ante este gesto despreciativo y reconsidere la posibilidad de una segunda oportunidad.
Si uno en realidad quiere deshacerse de estas reliquias del ex, en lugar de devolverlas o esconderlas simplemente las eliminas, regalas las baratijas y listo. Eso si se tiene que hacer con decisión, sin anestesia.

Lo malo de confinar los cachivaches de las relaciones a una caja es que un día (como hoy) te topas con este cofre polvoriento y, en un acto entre nostálgico y masoquista, lo destapas. Es como husmear en tu pasado y sentir, por unos segundos, que vuelves a esos "días felices", como forzar una puerta que tu memoria ya había obstruido.

Hoy encontré todos estos objetos, algunos disfrutamos con estas ceremonias, pero hoy no, hoy me di cuenta que coleccionar estos vestigios es una obsesión de eternizar lo que ya no existe, de preservar lo que ya fue. Ahora me provocan incómodos "flashbacks" razón suficiente para darles de baja.

Creo que esta supresión de objetos son necesaria, pues es parte de una saludable limpieza interior; ademas no vaya a ser que por ahí aparezca una niña con nuevos cachivaches y no haya lugar donde acomodarlos.

jueves, 20 de octubre de 2016

Sinceridad


Todo estaba oscuro y silencioso, poco a poco empezaba a recobrar el conocimiento, "abre los ojos, abre los ojos" advertía una voz dulce, primero muy lento y luego fuerte, de un golpe los abrió y su mirada chocó con los de Pamela, que turbada y condolesiente repetía "¡abre los ojos! ¡¿estas bien?! ¡¿te asaltaron?!".

Panky se incorporo despacio, sentía como si un camión lo hubiera atropellado, tardó en darse cuenta que había sido noqueado de un solo golpe, un solo golpe de ese patán que seguramente debe estar celebrando su victoria con Thalia que dicho sea de paso debe de estar encantada de servirse como "trofeo" al ganador de tan desigual batalla.
Pamela lo ayudo a limpiarse la camisa, seguidamente lo abrazó- Estaba muy preocupada por ti así que decidí salir a buscarte, vaya que tuve razón, ¿pero qué paso? -dijo Pamela aun algo alterada.- Un borracho idiota me pegó -respondió Panky sin pensarlo demasiado, tarde fue su reacción al no saber que más decir, pues no podía narrar aún lo de Thalia.

- ¡¿Un borracho?! ¿pero cómo?¿por qué?
- Si es que... quería mas alcohol, le dije que no tengo y pues me golpeó el muy idiota -pregonó Panky victima de brevísimas taquicardias.
- Jajaja ¿Es en serio? pero quien te manda a meterte con borrachos, bueno ya mejor vamos a mi casa para que te ponga hielo, tu ojo se esta hinchando.


Ya en casa de Pamela, y luego de varias cavilaciones Panky decidió que lo mejor era contarle todo con respecto a Thalia, si quería que esta relación funcione primero tenia que ser integro y honesto, se propuso a avanzar lento, con cautela, quería planear muy bien sus palabras, primero ser lo mas sutil posible, luego poco a poco narrar como fue que conoció a Thalia y pues admitir que en un principio se sintió atraído por ella, pero que no insistió pues todo el tiempo pensaba en ella, que no podía sacarla de su cabeza, que la amaba desde hacia mucho tiempo y no permitiría que ninguna "Thalia" interfiera en ese sentimiento puro, reprimido por tanto tiempo, y que por fin pretendía ser expresado en su máximo fulgor.

- Pamela yo... yo agarré con Thalia.
- ¡¿Con Thalia?!.
- Bueno en un principio yo...
- Jajaja así que tu eres el "tarado" del que me contaba.
- Por que te ríes...
- Jajaja nada olvídalo, pero entonces que tal, ¿están saliendo o que?.
- No, en realidad no estoy interesado en ella.
- Jajaja bueno y que mas cuéntame.
- Yo...
Panky estaba sorprendido por la manera como estaba tomando Pamela todo- En serio me comprende -meditaba, mientras la miraba con copiosa ternura. Sentía irrefrenables deseos de apretarla contra el, percibir su aliento, tocar suavemente sus labios, mostrar su corazon abierto,

- Pamela, gracias por ser así y aparecer de nuevo en mi vida.
- No te preocupes y sabes que puedes confiar en mi, por eso somos mejores amigos verdad.

Panky alias "friendzone forever".

martes, 18 de octubre de 2016

Malos entendidos

Una desconcertada Pamela se encontraba sentada en el sofá, ¿qué pasó con Thalia? y peor aun ¿que le había sucedido a Panky?, ya había pasado media hora de lo pactado por ambos y aun no llegaba, le habrá pasado algo?.
Pamela comenzaba a preocuparse, a sentir el impertérrito comportamiento de Panky, pues los tipos que exudan ese relajo desinteresado al no asistir a una cita a la hora o simplemente excusarse con un "me olvide" ejercen un extraño magnetismo en ellas y justamente por ese supuesto "desinteres" que Panky demostraba al no presentarse a la hora, hacia que Pamela lo extrañase cada vez más.

Sin embargo la situacion de Panky era otra, caminaba sin decir nada, su cabeza enmarañaba un sin fin de ideas para poder deshacerse de Thalia, solo veía como sus labios se movían pero no escuchaba. Solo quería ir al encuentro con Pamela, pero ahora no estaba seguro ¿Que le dijo Thalia a Pamela?, y si le contó sobre el ¿Que estaría pensando Pamela ahora mismo?.
No pudo resistirlo mas, se detuvo bruscamente, la miró fijamente y dijo:
- Lo siento mucho Thalia, pero a mi me gusta mucho tu amiga.
- ¿Mi amiga?¿de quien hablas?.
- No te hagas, se que fuiste a contarle todo, para que ella se decepcionara de mi.
- No te entiendo, ¿de que amiga me hablas?
- ¡De Pamela! de quien mas va a ser.
- ¿Pamela?¿tu conoces a Pamela? osea ¿te gusta Pamela?
Panky vio la mirada brillosa de Thalia, la miro con ternura y se dio cuenta del dolor que estaba comenzando a sentir, total, él ya había experimentando exactamente lo mismo, sabia cómo era que alguien te deje por su mejor amigo, tuvo ganas de explicarle que en el corazón no se decide, el corazón se enamora y no puedes hacer nada, quería abrazarla y decirle lo mucho que lo sentía, que la comprendía totalmente y que por favor lo perdone, tenia que apagar con soplidos de realismo el falso fuego imperecedero de amor que Thalia emanaba por él, decirle que por favor no llore, que todo va a estar bien. Thalia dijo:
- ¿Oe tu estas bien Huevon no?
- Pero Thalia...
- ¡¿Cómo te va a gustar Pamela?!, ¡si yo soy mejor!.
- Pero que dices...
- Ya, ya no jodas y llévame al cine o algo.
- Espera Thalia, primero cálmate.
- Ya se, ¡vamos a bailar!
Justo en ese momento emerge de las sombras, como un espectro, Raul, uno de los tantos que (tiempo atras) habia dejado encandilado Thalia; habla con ella y se le insinúa bravuconamente, su rostro de Bulldog rabioso deja sin habla a Panky. Raul empuja sin fuerza a Panky y le advierte emanando olor a alcohol "no te metas compadre que vas a perder", Panky siente que no tiene nada mas que hacer ahí, de alguna forma se sentía aliviado, pues podía echar la culpa a las "circunstancias" para por fin poder alejarse y no sentir culpa alguna, así que, para quedar mejor consigo mismo, decide despedirse de Thalia, se acerca a ella y le dice:
- Thalia me voy, cuídate mu...

Antes de poder culminar su frase Raul lo empujó y se puso en guardia insultándolo de una manera intimidante y feroz, el empujón casi lo tumba al suelo, Panky estaba totalmente "descomputado", era la primera pelea oficial de su vida. Era una situación tragicómica e injusta.
Curiosamente todo el espectáculo parecía divertir a Thalia, estaba extasiada, es como si masajearia su ego cada vez que dos hombres se van a las manos por su culpa.
Panky sentía como las tripas se le revolvían de cólera, a parte de injusto e innecesario, la pelea era algo que parecía agradar tanto a Raul como a Thalia, así que se dio cuenta que era imposible poder razonar con cualquiera, Panky estaba harto de tanto desafuero, lanzo una mirada llena de ira a Raul, caminó de prisa hacia el con el fin de atizar un gran golpe con el puño cerrado.

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