domingo, 23 de octubre de 2016

Evocación

Hoy, buscando entre mi desorden, encontré decenas de notitas, regalos, tarjetas de cumpleaños, pulseras con nombres grabados y esas fotos que los enamorados se toman juntos; y es que cuando una relación inicia es como una habitación vacía que poco a poco se llena de estos objetos que, en su momento, significaron mucho; estos decorados de cientos de fotos, cartas escritas en hojas de cuaderno, regalos de cada aniversario, peluches atorrantemente bautizados, entradas a conciertos y todo un arsenal de chucherías sirve cuando dicho "recinto" se encuentra habitado. Sin embargo una vez que todo ha concluido se tiene que desmontar todo, iniciar la mudanza.

Claro también se puede guardar en un cajón o una caja de zapatos que se convertirá en una tumba de cartón donde quedara enterrado los residuos de un amor finiquitado.

Mi primera enamorada metió todos estos objetos en una bolsa negra (para darle un aire mas necrófilo a la situación) y los arrastro hasta mi puerta. Este arbitrario "delivery" no fue, según entiendo ahora, para deshacerse de dichos objetos; si no mas bien con la manipuladora esperanza de que uno se conmueva ante este gesto despreciativo y reconsidere la posibilidad de una segunda oportunidad.
Si uno en realidad quiere deshacerse de estas reliquias del ex, en lugar de devolverlas o esconderlas simplemente las eliminas, regalas las baratijas y listo. Eso si se tiene que hacer con decisión, sin anestesia.

Lo malo de confinar los cachivaches de las relaciones a una caja es que un día (como hoy) te topas con este cofre polvoriento y, en un acto entre nostálgico y masoquista, lo destapas. Es como husmear en tu pasado y sentir, por unos segundos, que vuelves a esos "días felices", como forzar una puerta que tu memoria ya había obstruido.

Hoy encontré todos estos objetos, algunos disfrutamos con estas ceremonias, pero hoy no, hoy me di cuenta que coleccionar estos vestigios es una obsesión de eternizar lo que ya no existe, de preservar lo que ya fue. Ahora me provocan incómodos "flashbacks" razón suficiente para darles de baja.

Creo que esta supresión de objetos son necesaria, pues es parte de una saludable limpieza interior; ademas no vaya a ser que por ahí aparezca una niña con nuevos cachivaches y no haya lugar donde acomodarlos.

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