sábado, 27 de abril de 2019

Sara

¿Serás tú la chica que me va a quitar el sueño esta vez?, sentir el proclive de entregar toda mi atención, pues otra vez y fiel a mi conducta saboteadora y que nunca aprende de experiencias, estaba dispuesto a darlo todo, desnudar mi alma e invitarla a salir. Sentí la ilusión de que esta vez si iba a funcionar, que seria diferente; si, así es, todos esos pensamientos y recién la iba a invitar a salir, a una cita en serio; tanto preámbulo maquinaba mi mente antes de pactar la cita deseada que ya estaba pensando en las consecuencias nefastas futuras; - Reacciona, vamos, que será ahora, otro corazón roto?, otro desastre, otra vez sentirte derrotado y sin fuerzas -Reprochaba mi yo interior- um... pues ya, que chucha, espero ahora aprendas: -"Sara, ¿quieres salir conmigo?"...

Sara es una chica que conocí hace poco, congeniamos bien, reía de todo lo que decía, tal vez por que le parecía gracioso o porque quería caerme bien, cualquiera sea el caso, surgió efecto, me fije en ella.

Pero vayamos al principio, aun estaba dolido por una relación anterior, aun tenía el corazón hecho añicos, por eso decidí no encerrarme. salir, conocer gente nueva (que se entienda bien, conocer gente, no necesariamente chicas). lastimosamente los amigos se habían dispersado con el tiempo, todos estaban emparejados, o el hecho de yo estarlo buen tiempo, hacia que ya no contaran conmigo para lo que sea. En fin, salir solo y a lo que surja, situación que no era del todo de mi agrado, pero tenia que despejar la cabeza; salí con dirección al centro, a la zona de los bares de todo calibre; fue ahí que escuche una voz que se me hacia familiar -Tu ya no saludas- dijo Natalia, amiga de épocas de colegio, amiga que hacia mas de 8 años no veía, siempre nos molestaban pero nunca tuvimos nada, ni lo pensamos, solo nos llevábamos bien - Hola a los años! - la salude.

- Como estas, si de tiempo que ha sido de ti
- Bien, bien, como estas tu, estabas fuera de Cusco verdad?
- Bien todo bien trabajando en Lima, pero ahora ves de vacaciones.
- Que chevere, y a donde vas ahora que planes
- Esperando a una amiga, quedamos en encontrarnos en el centro y tu que planes
- Pues la verdad sali a la deriva, creo que solo necesitaba un trago y ya
- Pues bien ya seremos 3, apúntate
- Dale pues

Mientras esperábamos a su amiga en la calle Tecsecocha, Natalia me contaba sobre sus peripecias para encontrar un buen trabajo en Lima, ella es contadora, primero comenzó en una ONG ambientalista en Cusco, luego la mandaron para Arequipa, justo cuando pensaba en renunciar y regresar le llego la oferta de trabajo de su anterior jefa para irse a Lima; acepto según ella por la experiencia, pero, vamos, más la sedujo el salario.

- Oh mira ahí viene mi amiga.
- Hola Sara, te presento a mi patasa de colegio.

Sara me saludó con una sonrisa encantadora, atisbé cierto nerviosismo en ella, eso me cautivó de una forma tierna. Tenia el pelo castaño, graciosamente ondulado, ojos grandes, labios carnosos, pómulos coquetos; quede encandilado de inmediato.
La noche transcurrió con anécdotas cómicas, me sentía cómodo y platicaba con desparpajo y, por su puesto, Sara se desternillaba de risa con cada pachotada que decía.

- Bueno es hora de irnos, te parece si me llevas primero a mi y luego llevas a Sara a su casa? - Dijo Natalia con una mirada cómplice.
Sara por supuesto se dió cuenta pero no dijo, mas al contrario, sonrió; esa sonrisa es la que ahora me hace cavilar tanto y propensa a invitarla a salir, conocerla mejor, saber de sus gustos, su sentido del humor; si somos compatibles.

- Sara ¿Quieres salir conmigo?... ¿mañana tal vez?.
-  Me gustaría mucho.

lunes, 29 de mayo de 2017

Chica Termo

Sus labios estaban a milímetros de los míos, tomé aire y pensé "no soy un buen amigo"  me incliné para estamparle el beso que ella mentalmente me había estado reclamando; ya nada iba a detenerme; ni la lealtad, ni la culpa, ni ningún escrúpulo de ultimo minuto. Nada ni nadie.
Pero, claro, las mujeres (como los partidos de futbol) son impredecibles. Su lenguaje corporal es un acertijo que hay que saber descifrar, en esta ocasión yo la descifre bien, pero no contaba con que mi tan deseada "F" fuese una integrante más de esa subversiva subclase de chicas que mis amigos la definen tan acertadamente como "las chicas termo".

Una "chica termo" tiene la peligrosa propiedad de "calentar" a expensas de las confusiones que eso pueda conllevar. Para una "chica termo" el encanto no radica en el beso, la fricción y la consumación de los deseos, sino en dejar todo en "stand by", en "pause", en abandonarte con los átomos hinchados.
Y eso fué lo que ocurrió, cuando avance sobre su boca, F retrocedió y me dijo "No, espera, no estoy segura de esto, no vaya a ser que mañana nos arrepintamos".

Yo, que estaba en el agitado estado de "calenturiento" la trate de convencer atropelladamente que no pasaba nada, que me acerque solo para ver de cerca ese arete reluciente y coqueto que llevaba - Muy bonito, te queda bien -dije, sabiendo que el "amague" era de lo más ilógico.
seguidamente me excuse diciendo que tenia trabajo al día siguiente (si, un domingo), me despedí y salí del lugar estrepitosamente.

Pasó un mes desde ese día, hasta queme llegó un mensaje de F.

- Hola, ¿que planes para mas tarde?

Desde luego no pensé en responder, estaba molesto con ella, después de toda esa parafernalia para encandilarme dejándome con la miel en la boca, hasta había decidido traicionar a mi amigo y comerme el sapo de la culpa y todo para que me diga "es-que-no-estoy-segura". luego me tranquilicé, quizás lo había meditado, ya estaba lista para retomar, lo que había comenzado. 

- Ninguno, pero tengo ganas de salir a beber algo, ¿tu no? -respondí con la intención de retomar algo que no se había consumado quizás por su desidia.
- ¡Yo también!, ¿sabes quien toca hoy en el Rock House?
- Hay un tributo a Led Zeppelin, el grupo que toca es bueno según me han dicho (concierto al que, siendo honestos, no pensaba ir antes de recibir su mensaje de texto)
- ¡Que chevere! =)
- Bueno, ¿te apuntas entonces? -insistí tratando de aterrizar la cita.
- Pues creo que si, justo he quedado en salir con un amigo. Gracias =) -sentenció con otra horrible carita feliz.

Definitivamente mis amigos tienen razón y me he topado con ese indolente personaje urbano conocido como "chica termo".

martes, 22 de noviembre de 2016

Insinuación

Hace unas semanas fui a un bar cerca a la plaza de Cusco, pensé ir con unos amigos pero cancelaron a ultima hora, no quería quedarme con la avidez así que acudí sólo, pensé sentarme en la barra y tomar un trago, solo para sacarme la espina,
la verdad esperaba encontrarme con alguien conocido en el lugar, pero después de media hora sin resultados intuí que no tendría suerte y opte por pedir el último "Mojito" antes de irme a dormir.

Fue en ese instante que sentí un dedo delicado martillando repetidas veces mi hombro; gire la cabeza y ahí estaba ella (digámosle F), descaradamente guapa, mostrándome su sonrisa mas espontanea y diciendo mi nombre con un todo de entusiasmo "Hey, Jóse, a los años, ¿Cómo estás?".

Antes de que pudiera siquiera responderle, ella ya me estaba dando un beso ligeramente pronunciado en la mejilla. Fue un beso de dos segundos (una duración inusual para un inocente beso de saludo). Pero, bueno, no me lo tome a mal, total- pensé -los reencuentros suelen venir acompañados de ese tipo de manifestaciones excesivas.

A F no la veía hace, por lo menos, 3 años. La ultima vez había sido en su fiesta de despedida, pues se fué a un crucero a trabajar por un largo tiempo. En esa ocasión asistí junto a su ex enamorado, mi amigo, a quien hacia muy poco ella había terminado después de dos años juntos, en aquella ocasión el estaba deprimido, muy dolido y resentido; apenas la vio entrar tembló de la impresión y me dijo en voz baja "Ta mare, ahí vino la perra", bueno al ser su fiesta de despedida, no se a quien esperaba.

Para mi estaba claro que F no era ninguna perra, pero mi amigo se sentía en todo su derecho de reaccionar con dureza, cuando uno tiene el corazón hecho un anticucho dice estupideces y en lo que menos piensa es en usar los adjetivos correctos.

Pero ese episodio había ocurrido, como dije, hace tres años. Ahora ya no estábamos en ninguna fiesta de despedida, sino en un aglutinado bar del centro tomando mojitos y actualizando nuestras historias. Y, lo mas importante, ya no estaba mi amigo, sino solamente los dos.

Confieso que F siempre me había llamado la atención; además de linda era una chica muy divertida y normalmente coincidíamos cuando hablamos de discos, libros y películas.
Cuando ella estaba con mi amigo, yo nunca la mire con intenciones inapropiadas; o, para ser franco, me escudaba ese refrán que dice "la flaca de mi amigo es hombre".
Pero de que me gustaba, me gustaba; por eso cuando la encontré en el bar, en vez de alegrarme, palidecí, porque tuve la inconfundible sospecha de estar metiéndome en un aprieto. Varios minutos después, cuando me percate de su proximidad, de sus giros coquetos y de su despachada buena honda conmigo, algo en mi cabeza se retorció. "Es la ex novia de mi amigo, es la ex novia de mi amigo", me repetí en silencio.

"Me encantas, siempre me has encantado", me dijo de pronto F, acercándose todavía mas y debilitando el invisible campo magnético que yo había levantado a mi alrededor para no caer en la tentación. Mi sabia y madura respuesta a sus inapelables palabras fue: "Un toque, voy al baño".

Pensé en huir de bar, pero en realidad me urgía ir al baño y, además, no había pagado la cuenta y no quería endosársela tan conchudamente. Una vez en el baño, mirándome al espejo, empecé a interpelarme y a interpretar, alternadamente, al ángel y al demonio que conviven en mi.
- ¿Pero que estas pensando hacer? vas a fregarlo todo, solo por un agarre, piensa en tu pata -me reté, haciendo gala de mi persuasivo discurso samaritano.
- Un momentito, ¿acaso tu estas propiciando todo eso? ¡es ella la que te quiere dar vuelta! (no literal) así que déjate de mariconadas, lávate la cara y ¡aprovecha! - Argumentó sólidamente, el Jóse en versión demonio.
- Pero, ¿y la lealtad?¿no se suponía que con las ex de tus amigos no debes meterte, que son mujeres prohibidas? -contraatacó mi Yo angelical, pudoroso, dispuesto a dar batalla.
- ¿Lealtad? ¡Lealtad mis pelotas! Las personas no son propiedad de nadie, Una vez que las relaciones concluyen, las dos personas vuelven a ser completamente libres -Pregonó acertadísimo, el diablo que me habita.
Luego de tan intenso combate salí del baño sin saber que hacer, pensé en neutralizar mis deseos, reprimiendo mis hormonas y haciendo acopio a todas mis fuerza mentales, pero cuando llegue a la barra, ella se había quitado el abrigo y exhibía  impúdicamente un escote muy poco colaborador.

"¿En serio te encanto?", le pregunté, imprudente, ya resignado a sufrir los estragos de la montaña rusa en la que me estaba subiendo. Ella me sonrió y se acercó a dos milímetros de mi rostro, la vi cerrar los ojos y entreabrir los labios.
Continuara...

viernes, 18 de noviembre de 2016

Cita a ciegas

- ¿Alo?.
- ¡Hoy somos! hable con mi flaca y quiere salir con su amiga.
- Ya, y...
- Y me dijo que lleve a un amigo.
- Y ese amigo soy yo, ¿no?.
- Ya le hable de ti y quiere conocerte, así que vamos.
- La verdad estoy cansado, no creo que pueda.
- No te achiques, recuerda que me debes una, además hace tiempo que no sales, ¡vamos, no seas pavo!.

Por lo general me rehúso a participar de las citas a ciegas, considerando que mi vida suele estar normada por la Ley de Murphy ("Si algo puede salir mal, saldrá peor"), es seguro que una cita de esta naturaleza (pactada por terceros) no podría depararme ninguna satisfacción.

Sin embargo, pese a tener clara esta postura, esta vez accedí a los pedidos de Marco, con ese talento persuasivo tan innato y demoledor (apura pues huevón) no le tomo mas de diez minutos convencerme por teléfono de que aceptara salir con ellos, Marco, Alexandra y su amiga Milagros.
- Es linda, vive sola, es super creativa. Le hable de ti, le dije que eres un mate de risa.
- Ah, ¿si? -Le seguí la cuerda, fingiendo asombro.

Por supuesto que en silencio reía, pues recordé que esa es la expresión que se acostumbra utilizar para referirse a un chico que no es lo suficientemente atractivo. "No es un chico guapo, pero es un cague de risa". Es lo mismo que decir "Es feíto, pero buenísima gente". Osea una compensación, un premio consuelo, el rescate de una pequeña fortaleza de carácter en un mar de debilidades anatómicas.
- Ok, salgamos los cuatro entonces -le planteé a Marco, seguro de mi hipotética destreza para el arte de la comicidad me embellecería ante los ojos de la tal Milagros.

Para mi sorpresa, Milagros era bastante guapa, algo por demás inusual en este tipo de citas, donde, por lo general, la pareja de enamorados suele "enchufarte" a la amiga fea que no tiene con quien salir.
Este, felizmente, no era el caso. Milagros era, repito, lindísima. Tenia el pelo castaño ondulado, ojos marrones, una nariz respingada y una boca minúscula que, al reírse, se agigantaba pero solo para contraerse inmediatamente después.

Bajo el estímulo de un "Té Macho", los cuatro fuimos atravesando todas las honduras temáticas posibles. Luego, como ocurre en una cita en la que el objetivo es que dos de sus participantes hagan "Clic", Marco y Ale fueron independizando estratégicamente su conversación hasta levantar un invisible biombo entre ellos y nosotros. Cuando menos nos dimos cuenta, ya no éramos un cuarteto, sino dos parejas compartiendo la misma mesa. Milagros y yo entonces pudimos hablar más privadamente de todo. Como en todo primer encuentro los ítems no se agotaban y la sensación de constante descubrimiento se prolongó durante horas. Hasta que, claro, fuimos llegando al tema de fondo que es, en realidad, el único que importaba. El amor. Era importante saber de qué trajinado pasado amoroso venía cada uno. Y ahí todo lo idílico del ambiente comenzó a adquirir matices mas grises, mas reales.

- ¿Qué pasó con tu ex?-le disparé a quemarropa, luego de que ella disimuladamente, insinuara que ya no estaba con enamorado.
- Nada, terminé con él, porque era un celoso de porquería.

Cuando Milagros acabó de decir eso las primeras palabras de incendio comenzaron a ulular en mi cerebro. "peligro, peligro, estas frente a una mujer que odia a los celosos".
Que cara de "ampay" abre puesto que ella quiso, sin perder tiempo, averiguar mi postura ideológica respecto de tan polémico debate.

- Tu no eres celoso no?
Me quedé mudo cinco segundos, luego reaccione
- Yo, no, nada que ver
- Ah ya menos mal, imagínate que el tarado este me quería acompañar a todas las reuniones del trabajo, quería que le presentara a todos mis amigos, esta loco

NOTA: No es que sea un enfermo celoso pero, vamos, pienso que todos tenemos un grado de "celodez", el que diga que nunca sintió celos, esta mintiendo.

- Me parece que es un idiota -dije, sobreactuando con impecable descaro.
- Si, que horror, no entiendo por que hay hombres que creen que una les pertenece -dijo Milagros algo escandalizada.
- Si, yo tampoco entiendo -musité.

Resolví, entonces, usar mi "performance" dramatúrgica pronunciando las típicas palabras que un hombre dice cuando quiere seducir y apantallar a una mujer, presentándose como el antitésis del genero, como el chico mas abierto y seguro del orbe.
- Yo creo que en las relaciones cada uno debe tener su espacio y mantener su independencia.

Luego cambie rápidamente de tema, conté anécdotas, despilfarre chistes, exagere mis puntos de vista sobre las relaciones amorosas para sonar más divertido, imité a personajes, me burle de todo. Fui, pues, todo un "cague de risa".

Desde ese viernes, hace ya tres semanas, no he sabido mas de Milagros. Me parece que ella se quedó con la misma sensación ambigua que yo, la sensación de que sería inútil intentar algo. Nos llevaríamos bien, pero solo eso. Aquella noche nos reímos, y diría que hasta nos gustamos, pero nunca se produjo el tan promocionado (por Tula) "Clic". Falta de química que le dicen.

Eso es lo malo de las citas a ciegas: Te sientes medio obligado a gustarle a la persona que te presentan. Y no dices todo lo que eres, ni cuentas todo lo que sabes.

sábado, 29 de octubre de 2016

Indiferente

Uno nunca sabe como va a reaccionar ella; si realizas alguna inocentada, bufonada, broma "picarona" por ejemplo, ella puede reír contigo, sonreír o contrabromear (contraatacar con otra broma) (si, ¡si! es una palabra que me acabo de inventar), en fin, se trata de urdir una gracia y desternillarse juntos, pasarlo bien. Sin embargo, la misma chica, el mismo día, la misma hora y con la misma payasada, puede replicar de una forma totalmente distinta, puede dar aullidos como "¡quien te has creído para hablarme de esa forma!""¡¡quien te ha dado confianza para que me tutees!!", "¡¡quien rayos eres tu!!", con serias consecuencias, como: un ojo morado, coscorrones y humillación publica.

Ahora la pregunta de rigor: ¿Cómo sabemos si están de buen o mal humor?, como proceder ante esta coyuntura (deberían tener un cartelito: "no"no me hables, peligro de muerte").
Yo imagino que para ellas soportar a "Andres" debe ser desmesuradamente traumático. sin embargo yo no hablo de "esos dias" en especial, sino, casi siempre, aún no estén con su "MESsenger", nunca sabes el genio que tendrán.

Los hombres sin embargo somo mas prácticos, si estamos de mal humor pues lo exponemos, "estoy aburrido" "no quiero que me hables" "quiero estar solo" "me voy con la otra"; ya esta, simple, cualquier motivo lo manifestamos.

Todo lo contrario pasa con las mujeres, uno no sabe que es lo que quieren, y ellas no colaboran, no sabemos cómo proceder. Si preguntas si esta bien o si paso algo, se estresan y responden con un frio "NADA". Si no preguntas se estresan aun más "claro, ni vas a preguntar como estoy" "no te importa si estoy bien o mal ¿verdad?", "Claro, solo importas tu ¿no?¡Machista opresor!".

Tal vez seria sano actuar con indiferencia, hacer caso omiso a, quizás, tales berrinches; ya que si estamos muy pendientes de todos sus estados de ánimo, seria desgastante para uno. Pero es difícil ser indolente, uno quiere que todo este bien, que todo marche sobre ruedas y, pues, si existe un problema, solucionarlo juntos.
Entonces sale a la luz la gran "teoría de la indiferencia", (tema de tesis para tu posgrado).

En el terreno amoroso la indiferencia es un talento, cuyo dominio requiere años de práctica y perseverancia. Tal inversión de tiempo vale la pena, porque un indiferente obtiene una envidiable rentabilidad sentimental. Si no, cómo explicar que a mayoría de las mujeres se descorazone y corte las venas, no por el tipo sensible que las halaga y la corteja, sino, precisamente, por el indiferente, el que no les hace caso, el que las maltrata con el frío látigo de su desamor. Eso de que el chico bueno se queda con la chica linda es mentira de las películas comico-romanticas. En la vida real, los malos lideran la tabla.

Para los indiferentes, la estrategia de seducción se plantea fuera de lo convencional y consiste en ignorar, en retirarle tu atención al objeto deseado, en hacer gala de una impertérrita seguridad, los tipos que exudan ese relajo conchudo y desinteresado ejercen un extraño magnetismo.

Tengo amigos cuya filosofía consiste en no involucrarse, y debo admitir que la pasan genial, sus novias babean por ellos y siempre hay chicas que los están buscando. Hasta hoy no lo entiendo. Ellos actúan como caballos y, para mi asombro, las mujeres les pasan por alto todos sus desplantes, sus arrogancias y su luctuosa falta de consideración.

Me cuesta utilizar la estrategia adecuada e interpretar al sujeto "indiferente", al pragmático, al vaquero impasible que patea la puerta de un bar, seca una jarra de cerveza, escupe al suelo y se lleva sobre un hombro a la muchacha mas linda del pueblo.

Solía pensar con ingenuidad que las relaciones se sostenían sobre la base de la espontaneidad, la autenticidad y la sinceridad. Pero cada día me convenzo de que eso es una utopía reblandecida.

Un caso típico que ilustra la "teoría de la indiferencia" es cuando estas con una chica, eventualmente tu cerebro deja de pensar en las demás mujeres. Ganas aplomo por que  ya conseguiste a la chica que te gustaba; eres feliz. En ese instante las feromonas de tu cuerpo empiezan a despedir químicos sólo perceptibles por el olfato femenino, y entonces ocurre lo impensado: todas las mujeres se empiezan a fijar en ti, sobre todo las que nunca te hicieron caso. Como ahora eres indiferente, te has convertido en un ejemplar atractivo. ¿No es injusto?.

Las mujeres administran convenientemente el barato pregón del "quiero un chico diferente", pero es mentira. Puede haber legiones de chicos emotivos y sentimentales detrás de ellas, pugnando por una oportunidad, pero al final eligen al mismo típico galifardón macho e inmaduro que, sin dudas, les romperá el corazón. En lugar de decir que quieren a un chico "diferente", deberían proclamar "quiero un chico Indiferente". Seria mas honesto de su parte.

lunes, 24 de octubre de 2016

Cine

Hace un tiempo me presentaron a "T", me gusto desde que la conocí y, fiel a mi dinámica saboteadora, me obsesione. Averigüe clandestinamente su cuenta de facebook y le escribí unos cuantos mensajes, la invite a salir repetidas veces, es decir, la corteje apelando a toda mi caballerosidad y guiado por un espíritu adolescente que creí haber perdido.

Por supuesto, como toda chica linda que se siente asediada, ella reaccionó "choteandome" las 4 invitaciones a ir al cine; primero inventando excusas como "hoy no puedo, tengo un trabajo", "Lo siento saldré con unas amigas", "quede en viajar con mi familia" y "Tengo sueño, mejor otro día" y luego simplemente cambiando de tema cuando ya sospechaba para donde iba la conversación.

Esta de más decir que entendí el mensaje, opte por no insistir; lo peor de sentirse "choteado" es que en el fondo te siente humillado, desearías no haber propuesto ningún "encuentro". En fin, lo deje así, todo para que meses después sonara el celular:
- ¿Alo?
- Hola, soy "T", ¿como has estado?
- Hola "T", ¡que sorpresa!
- Bueno te llamaba para preguntarte si quieres ir al cine en la noche.
- ¿Al cine?, claro, me encantaría.
- Genial te parece a la función de las 10?.
- Perfecto, ¿paso por ti entonces?.
- ¡Listo, hasta la noche!.

"T" siempre me había parecido atractiva, alegre y con un muy buen sentido del humor. Cuando llegue a su casa hubo un detalle, quizás insignificante y estúpido, pero que yo tome como buen augurio. Le abrí la puerta del auto y cuando di la vuelta para ubicarme en mi posición de piloto, ella me devolvió el gesto, abriéndome la puerta desde adentro; puede ser algo tonto pero esas reacciones imperceptibles pueden ser indicadores de un interés encubierto.

La segunda actitud que me gustó ocurrió en la boletería del cine, T hizo el amago de querer pagar su entrada, por supuesto la interrumpí, advirtiéndole que yo la estaba invitando, ella cerro la billetera y muy segura de si misma dijo "Esta bien, pero yo pongo la canchita".

Parece tonto, pero es muy estimulante esa clase de gestos, no importa que no pague, pero el hecho de proponerlo hace que uno se sienta bien: ¡Igualdad de genero señores!. Claro, mucho mas tarde, un amigo me diría "Oe zopenco, no es que ella quiera compartir los gastos, lo que quiere es dejarte en claro que es una mujer independiente. A lo mejor para ella no fue una cita, sino una salida de amigos".

Vimos la recontra super hiper mala película "El aro vs la Maldicion", escogí yo la película, guiado por las insistentes sugerencias de un par de amigos (antes de enterarme que para ellos "Transformers" merece un Oscar a mejor guión, entendí lo tarado que fui en hacerles caso).

Pero lo que realmente importaba era que T estaba ahí, sentada a menos de 10 centímetros de mi. El cine parece ser una buena opción, terreno ideal para medir cuanto congenias con al chica que te acompaña, aunque no converses por dos horas igual puedes conocer silenciosos detalles  de su personalidad; como sus gustos cinéfilos al momento de los trailers, su sentido del respeto (si apaga el celular o no, si bosteza, si se duerme, si se quita los zapatos, si pone los pies en el asiento delantero, etc.) y también puedes detectar sus niveles de sensibilidad.

Acabada la película, la lleve a su casa, hablamos todo el camino y luego media hora mas estacionados en su puerta; debo admitir que en serio es muy divertida, congeniaba muy bien su sentido del humor con el mio, la pase muy bien y espero que ella también.
He quedado en ir al cine nuevamente con ella, por supuesto esta vez dejare que ella elija la película.

jueves, 20 de octubre de 2016

Sinceridad

Todo estaba oscuro y silencioso, Panky empezaba a recobrar el conocimiento, "abre los ojos, abre los ojos" advertía una voz dulce, primero muy lento y luego estruendoso, de un golpe los abrió y su mirada chocó con los de Pamela, que turbada y condolesiente repetía "¡abre los ojos! ¡¿estas bien?! ¡¿te asaltaron?!".

Panky se incorporo despacio, sentía como si un camión lo hubiera atropellado, tardó en darse cuenta que había sido noqueado de un solo golpe, un solo golpe de ese patán que seguramente debe estar celebrando su victoria con Thalia que dicho sea de paso debe de estar encantada de servirse como "trofeo" al ganador de tan desigual batalla.
Pamela lo ayudo a limpiarse la camisa, seguidamente lo abrazó- Estaba muy preocupada por ti así que decidí salir a buscarte, vaya que tuve razón, ¿pero qué paso? -dijo Pamela aun algo alterada.- Un borracho idiota me pegó -respondió Panky sin pensarlo demasiado, tarde fue su reacción al no saber que más decir, pues no podía narrar aún lo de Thalia.

- ¡¿Un borracho?! ¿pero cómo?¿por qué?
- Si es que... el muy idiota se computaba boxeador y pues me golpeó -pregonó Panky victima de brevísimas taquicardias.
- Jajaja ¿Es en serio? pero quien te manda a meterte con ebrios, bueno ya mejor vamos a casa, te podre hielo, tu ojo se esta hinchando.

Ya en casa de Pamela, y luego de varias cavilaciones Panky decidió que lo mejor era contarle todo con respecto a Thalia, si quería que esta relación funcione primero tenia que ser integro y honesto, se propuso a avanzar lento, con cautela, quería planear muy bien sus palabras, primero ser lo mas sutil posible, luego poco a poco narrar como fue que conoció a Thalia y pues admitir que en un principio se sintió atraído por ella, pero que no insistió pues todo el tiempo pensaba en ella, que no podía sacarla de la cabeza, que la amaba desde hacia mucho tiempo y no permitiría que ninguna "Thalia" interfiera en ese sentimiento puro, reprimido por tanto tiempo, y que por fin pretendía ser expresado en su máximo fulgor.

- Pamela yo... yo "agarré" con Thalia.
- ¡¿Con Thalia?!.
- Bueno en un principio yo...
- Jajaja así que tu eres el "tarado" del que me contaba.
- Por que te ríes...
- Jajaja nada olvídalo, pero entonces que tal, ¿están saliendo o que?.
- No, en realidad no estoy interesado en ella.
- Jajaja bueno y que mas cuéntame.
- Yo...
Panky estaba sorprendido por la manera como estaba tomando Pamela todo- En serio me comprende -meditaba, mientras la miraba con copiosa ternura. Sentía irrefrenables deseos de apretarla contra el, percibir su aliento, tocar suavemente sus labios, mostrar su corazón abierto,

- Pamela, gracias por ser así y aparecer de nuevo en mi vida.
- No te preocupes y sabes que puedes confiar en mi, por eso somos "Mejores Amigos" ¿verdad?.

Panky alias "friendzone forever".

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