martes, 30 de abril de 2019

Pelea

Siento un golpe en la mejilla izquierda, golpe que me hace retroceder dos pasos, uno de esos golpes que más que dolerte, te indignan, el alboroto en la discoteca se hace cada vez mas notorio; me siento humillado, ahora pretendo ir con todo y, con mejor puntería, darle un buen golpe, que si bien no podría ganar, por lo menos daría batalla. Estoy por abalanzarme sobre él cuando dos orangutanes de polo negro me detienen y me arrastran hasta la puerta de salida, parezco un títere suspendido en el aire en medio de esos forzudos agentes de seguridad.

A lo lejos, Sara me mira con compasión, sospecho que ha estado disfrutando todo el espectáculo, como la típica chica que secretamente adora que dos fulanos se peleen por ella, y ella, por supuesto, se va contenta con el ganador como quien lo condecora, sintiéndose un premio bien merecido; un pensamiento machista debo decir.

Es la primera vez que me botan de un lugar, hay gente mirándome con lástima; yo solo atino a lanzar improperios sin destinatario; estoy más ebrio de lo que sospechaba, pienso en el fondo que al expulsarme del local, los de seguridad, me han salvado de una paliza; si la pelea hubiera durado unos minutos más, seguramente ahora estaría en alguna clínica esforzándome por mover mi cuerpo.

Cuando estoy decidido a largarme del lugar veo a Sara salir con su ex enamorado, me miran y se acercan hacia mi; tomo aire, hago acopio de toda la rabia acumulada, y entiendo que ha llegado el momento, me van a masacrar, aprieto la mandíbula, cierro los puños y me encomiendo velozmente a la Virgen del Chapi.

Para mi sorpresa la cara del ex ha cambiado, de bulldog rabioso mutó a una cara gentil y amistosa.
- Lo siento compadre. -dijo para asombro mío, lo dijo a regañadientes, como si se tratase de un niño obligado, Sara lo estaba forzando, luego la cogió de la mano y se fueron juntos, Sara sólo atino a decir en voz baja "Lo siento".
Que rayos ha pasado aquí; la primera pelea oficial de mi vida acaba de ser suspendida, la borrachera se me ha pasado. La gente que nos había rodeado, esperando seguramente un espectáculo, una gresca; se retira defraudada. 

Cuando llego a casa me voy a dormir con una mezcla de asombro y frustración, como es inevitable, sueño con Sara, pero en el sueño las cosas ocurren distinto: Ella me besa, yo liquido a su ex con un monumental derechazo en la cien, y toda la discoteca me ovaciona, incluido el DJ que, en un detallazo, pone Eye of the Tiger, la canción de Rocky a todo volumen.
¿Es cierto que las mujeres masajean su ego cuando dos hombres se van a las manos por ellas? ¿Es preferible ser un tipo honorable pero ileso? ¿O es mejor que te rompan la cara antes de que te rompan el corazón?.

lunes, 29 de abril de 2019

Buscapleitos

El feeling entre Sara y yo se frustra abruptamente por la intromisión de este ser displicente. Sara me mira como diciendo: "Dame un segundo para arreglar esto" y yo me alejo de la escena maldiciendo en voz baja "Soy un huevón, imbécil".

Me acerco a la barra a pedir otro trago que me haga pasar el mal sabor de boca, y me percato que a lado se encuentra Henry, un buen amigo de años, aunque un poco "sazonado" de alcohol; luego de un saludo mas que protocolar, le cuento lo sucedido, me dice: "¿Donde esta ese imbécil para partirlo?"; mi amigo Henry tiene síndrome de boxeador jubilado y es capaz de armar una pelea por una tonteria como esa; yo que soy un aburrido pacifista, cual hippie setentero, trato de calmarlo: "Ya fue", le aseguro.

Estaba a punto de olvidar el incidente y Sara reaparece para decirme que ya habló con su ex y que ahora sí podemos seguir bailando tranquilos; accedo, con la ilusión de reconstruir el clima romántico en el que estábamos envueltos. Todo marcha bien, nos abrazamos en la pista, le susurro cosquillas en la oreja (como diría Rene Perez), ella me da un beso delicado en el cuello, era la señal que estaba esperando; pero justo cuando empiezo a buscar sus labios, el DJ no tiene mejor idea que poner una secuencia de infartante música electrónica, y eso despierta en Sara unas indomables ganas de saltar y sacudirse. Maldito DJ; soporto con estoicismo los largos minutos que dura ese mini rave, todo sea por Sarita, pienso.

Nada volvería a ser igual, pues resucita, emerge de las sombras como un espectro el execrable ex enamorado. Habla con Sara en mis narices y se le insinúa bravuconamente.
No tengo idea de que diablos hacer; reparo en que estoy furioso, desde que llegué he tratado de pasarlo bien pero no lo he conseguido, Henry esta perdido, la música me hace bailar como un retrasado, el DJ conspira contra mis deseos y ahora nuevamente tengo que lidear con la presencia de este incómodo tipejo.

Trato de hablar con Sara, pero el ex no lo permite, me empuja sin fuerza y me advierte: "No te metas que vas a perder". Palabras que calaron rabiosamente en mi, ya basta, estoy furioso, necio, colérico y sobre todo algo "picado"; una combinación muy peligrosa.

Le pido a Sara que nos vayamos, el ex me amenaza y siento su mal aliento; yo le respondo y todo queda en silencio, de pronto todos han abierto espacio en la pista de baile, como quien prepara una pelea de colegio. El me empuja y se pone en guardia, insultándome de una manera intimidante. Su empujón casi me tumba al suelo, así que me incorporo dispuesto a hacer gala de toda mi torpeza para pelear; trato de aplicarle un derechazo en la cara; si, trato, derechazo que se pierde en el aire.

domingo, 28 de abril de 2019

La Cita

Prepararse para una "primera cita" puede ser complicado, sobre todo cuando no lo has hecho en años me encontraba muy ansioso, turbado; solo quería no cagarla; pues a pesar de mi comportamiento bien "suelto de huesos" del día anterior, que más bien la atribuía a la presencia de mi amiga Natalia, ahora me sentía muy intranquilo. la visión de mi imagen reflejada en el espejo, hacia notar a alguien que estaba a punto de dar su primer examen de ingreso a la universidad; - ¡Vamos!¡no te achiques ahora!, esto es lo que querías, pues ¡hazlo bien! -decía mi yo interior, queriendo pregonar algo de confianza.

Respire profundo y fui a buscar a Sara, ella vive en un departamento a media cuadra del estadio, cuando salió me sonrió de inmediato, esa misma sonrisa demoledora del día anterior que me hizo tambalear. Fuimos a un bar/discoteca, donde la música no es muy alta para poder hablar pero tampoco muy baja como para no poder bailar.

Nos sentamos y hablamos, regreso en mi la comodidad y el nerviosismo se fue. Teníamos mucho en común, nos gustaban las mismas películas (Predestination, Los Otros, Cruel Intentions), nos gustaban las mismas lecturas (Canción de Hielo y Fuego, La Conjura de los Necios, Maldito Karma) y odiábamos las mismas cosas (Los hipócritas). 

Todo fluía bien, todo iba sobre ruedas, "Vamos a bailar", me dijo de pronto, jalándome arbitrariamente a la pista, suena una canción de Katty Perry pero mi cuerpo se mueve como si se tratara de "la tigresa del oriente"; lo hago muy mal y sin duda pierdo una cantidad considerable de puntos. A diferencia mía, Sara baila muy bien, creo que alguna vez participo en esos concursos de fines de semana de algún canal cusqueño.

Su baile es esplendido aunque excesivamente provocador; en ese momento el DJ pone una canción lenta, le doy un sorbo largo a mi trago y dejo el vaso en la mesa mas cercana; ella sonríe, coqueta, entrecierra un poco los ojos, con un sutil gesto de aprobación; yo celebro su coqueteo y le sonrío también; me acerco para bailar más pegados; de pronto un tipo llega y se interpone entre nosotros para hablarle, no es otro que su ex enamorado, un idiota canchero, algo musculoso, mas bajo que alto; le toco el hombro al tipejo, como diciendo: "Oye, estoy bailando con ella"; el voltea y dice "Me vuelves a tocar el hombro y te parto la cara".

sábado, 27 de abril de 2019

Sara

¿Serás tú la chica que me va a quitar el sueño esta vez?, sentir el proclive de entregar toda mi atención, pues otra vez y fiel a mi conducta saboteadora y que nunca aprende de experiencias, estaba dispuesto a darlo todo, desnudar mi alma e invitarla a salir. Sentí la ilusión de que esta vez si iba a funcionar, que seria diferente; si, así es, todos esos pensamientos y recién la iba a invitar a salir, a una cita en serio; tanto preámbulo maquinaba mi mente antes de pactar la cita deseada que ya estaba pensando en las consecuencias nefastas futuras; - Reacciona, vamos, que será ahora, otro corazón roto?, otro desastre, otra vez sentirte derrotado y sin fuerzas -Reprochaba mi yo interior- um... pues ya, que chucha, espero ahora aprendas: -"Sara, ¿quieres salir conmigo?"...

Sara es una chica que conocí hace poco, congeniamos bien, reía de todo lo que decía, tal vez por que le parecía gracioso o porque quería caerme bien, cualquiera sea el caso, surgió efecto, me fije en ella.

Pero vayamos al principio, aun estaba dolido por una relación anterior, aun tenía el corazón hecho añicos, por eso decidí no encerrarme. salir, conocer gente nueva (que se entienda bien, conocer gente, no necesariamente chicas). lastimosamente los amigos se habían dispersado con el tiempo, todos estaban emparejados, o el hecho de yo estarlo buen tiempo, hacia que ya no contaran conmigo para lo que sea. En fin, salir solo y a lo que surja, situación que no era del todo de mi agrado, pero tenia que despejar la cabeza; salí con dirección al centro, a la zona de los bares de todo calibre; fue ahí que escuche una voz que se me hacia familiar -Tu ya no saludas- dijo Natalia, amiga de épocas de colegio, amiga que hacia mas de 8 años no veía, siempre nos molestaban pero nunca tuvimos nada, ni lo pensamos, solo nos llevábamos bien - Hola a los años! - la salude.

- Como estas, si de tiempo que ha sido de ti
- Bien, bien, como estas tu, estabas fuera de Cusco verdad?
- Bien todo bien trabajando en Lima, pero ahora ves de vacaciones.
- Que chevere, y a donde vas ahora que planes
- Esperando a una amiga, quedamos en encontrarnos en el centro y tu que planes
- Pues la verdad sali a la deriva, creo que solo necesitaba un trago y ya
- Pues bien ya seremos 3, apúntate
- Dale pues

Mientras esperábamos a su amiga en la calle Tecsecocha, Natalia me contaba sobre sus peripecias para encontrar un buen trabajo en Lima, ella es contadora, primero comenzó en una ONG ambientalista en Cusco, luego la mandaron para Arequipa, justo cuando pensaba en renunciar y regresar le llego la oferta de trabajo de su anterior jefa para irse a Lima; acepto según ella por la experiencia, pero, vamos, más la sedujo el salario.

- Oh mira ahí viene mi amiga.
- Hola Sara, te presento a mi patasa de colegio.

Sara me saludó con una sonrisa encantadora, atisbé cierto nerviosismo en ella, eso me cautivó de una forma tierna. Tenia el pelo castaño, graciosamente ondulado, ojos grandes, labios carnosos, pómulos coquetos; quede encandilado de inmediato.
La noche transcurrió con anécdotas cómicas, me sentía cómodo y platicaba con desparpajo y, por su puesto, Sara se desternillaba de risa con cada pachotada que decía.

- Bueno es hora de irnos, te parece si me llevas primero a mi y luego llevas a Sara a su casa? - Dijo Natalia con una mirada cómplice.
Sara por supuesto se dió cuenta pero no dijo, mas al contrario, sonrió; esa sonrisa es la que ahora me hace cavilar tanto y propensa a invitarla a salir, conocerla mejor, saber de sus gustos, su sentido del humor; si somos compatibles.

- Sara ¿Quieres salir conmigo?... ¿mañana tal vez?.
-  Me gustaría mucho.

lunes, 29 de mayo de 2017

Chica Termo

Sus labios estaban a milímetros de los míos, tomé aire y pensé "no soy un buen amigo"  me incliné para estamparle el beso que ella mentalmente me había estado reclamando; ya nada iba a detenerme; ni la lealtad, ni la culpa, ni ningún escrúpulo de ultimo minuto. Nada ni nadie.
Pero, claro, las mujeres (como los partidos de futbol) son impredecibles. Su lenguaje corporal es un acertijo que hay que saber descifrar, en esta ocasión yo la descifre bien, pero no contaba con que mi tan deseada "F" fuese una integrante más de esa subversiva subclase de chicas que mis amigos la definen tan acertadamente como "las chicas termo".

Una "chica termo" tiene la peligrosa propiedad de "calentar" a expensas de las confusiones que eso pueda conllevar. Para una "chica termo" el encanto no radica en el beso, la fricción y la consumación de los deseos, sino en dejar todo en "stand by", en "pause", en abandonarte con los átomos hinchados.
Y eso fué lo que ocurrió, cuando avance sobre su boca, F retrocedió y me dijo "No, espera, no estoy segura de esto, no vaya a ser que mañana nos arrepintamos".

Yo, que estaba en el agitado estado de "calenturiento" la trate de convencer atropelladamente que no pasaba nada, que me acerque solo para ver de cerca ese arete reluciente y coqueto que llevaba - Muy bonito, te queda bien -dije, sabiendo que el "amague" era de lo más ilógico.
seguidamente me excuse diciendo que tenia trabajo al día siguiente (si, un domingo), me despedí y salí del lugar estrepitosamente.

Pasó un mes desde ese día, hasta queme llegó un mensaje de F.

- Hola, ¿que planes para mas tarde?

Desde luego no pensé en responder, estaba molesto con ella, después de toda esa parafernalia para encandilarme dejándome con la miel en la boca, hasta había decidido traicionar a mi amigo y comerme el sapo de la culpa y todo para que me diga "es-que-no-estoy-segura". luego me tranquilicé, quizás lo había meditado, ya estaba lista para retomar, lo que había comenzado. 

- Ninguno, pero tengo ganas de salir a beber algo, ¿tu no? -respondí con la intención de retomar algo que no se había consumado quizás por su desidia.
- ¡Yo también!, ¿sabes quien toca hoy en el Rock House?
- Hay un tributo a Led Zeppelin, el grupo que toca es bueno según me han dicho (concierto al que, siendo honestos, no pensaba ir antes de recibir su mensaje de texto)
- ¡Que chevere! =)
- Bueno, ¿te apuntas entonces? -insistí tratando de aterrizar la cita.
- Pues creo que si, justo he quedado en salir con un amigo. Gracias =) -sentenció con otra horrible carita feliz.

Definitivamente mis amigos tienen razón y me he topado con ese indolente personaje urbano conocido como "chica termo".

martes, 22 de noviembre de 2016

Insinuación

Hace unas semanas fui a un bar cerca a la plaza de Cusco, pensé ir con unos amigos pero cancelaron a ultima hora, no quería quedarme con la avidez así que acudí sólo, pensé sentarme en la barra y tomar un trago, solo para sacarme la espina,
la verdad esperaba encontrarme con alguien conocido en el lugar, pero después de media hora sin resultados intuí que no tendría suerte y opte por pedir el último "Mojito" antes de irme a dormir.

Fue en ese instante que sentí un dedo delicado martillando repetidas veces mi hombro; gire la cabeza y ahí estaba ella (digámosle F), descaradamente guapa, mostrándome su sonrisa mas espontanea y diciendo mi nombre con un todo de entusiasmo "Hey, Jóse, a los años, ¿Cómo estás?".

Antes de que pudiera siquiera responderle, ella ya me estaba dando un beso ligeramente pronunciado en la mejilla. Fue un beso de dos segundos (una duración inusual para un inocente beso de saludo). Pero, bueno, no me lo tome a mal, total- pensé -los reencuentros suelen venir acompañados de ese tipo de manifestaciones excesivas.

A F no la veía hace, por lo menos, 3 años. La ultima vez había sido en su fiesta de despedida, pues se fué a un crucero a trabajar por un largo tiempo. En esa ocasión asistí junto a su ex enamorado, mi amigo, a quien hacia muy poco ella había terminado después de dos años juntos, en aquella ocasión el estaba deprimido, muy dolido y resentido; apenas la vio entrar tembló de la impresión y me dijo en voz baja "Ta mare, ahí vino la perra", bueno al ser su fiesta de despedida, no se a quien esperaba.

Para mi estaba claro que F no era ninguna perra, pero mi amigo se sentía en todo su derecho de reaccionar con dureza, cuando uno tiene el corazón hecho un anticucho dice estupideces y en lo que menos piensa es en usar los adjetivos correctos.

Pero ese episodio había ocurrido, como dije, hace tres años. Ahora ya no estábamos en ninguna fiesta de despedida, sino en un aglutinado bar del centro tomando mojitos y actualizando nuestras historias. Y, lo mas importante, ya no estaba mi amigo, sino solamente los dos.

Confieso que F siempre me había llamado la atención; además de linda era una chica muy divertida y normalmente coincidíamos cuando hablamos de discos, libros y películas.
Cuando ella estaba con mi amigo, yo nunca la mire con intenciones inapropiadas; o, para ser franco, me escudaba ese refrán que dice "la flaca de mi amigo es hombre".
Pero de que me gustaba, me gustaba; por eso cuando la encontré en el bar, en vez de alegrarme, palidecí, porque tuve la inconfundible sospecha de estar metiéndome en un aprieto. Varios minutos después, cuando me percate de su proximidad, de sus giros coquetos y de su despachada buena honda conmigo, algo en mi cabeza se retorció. "Es la ex novia de mi amigo, es la ex novia de mi amigo", me repetí en silencio.

"Me encantas, siempre me has encantado", me dijo de pronto F, acercándose todavía mas y debilitando el invisible campo magnético que yo había levantado a mi alrededor para no caer en la tentación. Mi sabia y madura respuesta a sus inapelables palabras fue: "Un toque, voy al baño".

Pensé en huir de bar, pero en realidad me urgía ir al baño y, además, no había pagado la cuenta y no quería endosársela tan conchudamente. Una vez en el baño, mirándome al espejo, empecé a interpelarme y a interpretar, alternadamente, al ángel y al demonio que conviven en mi.
- ¿Pero que estas pensando hacer? vas a fregarlo todo, solo por un agarre, piensa en tu pata -me reté, haciendo gala de mi persuasivo discurso samaritano.
- Un momentito, ¿acaso tu estas propiciando todo eso? ¡es ella la que te quiere dar vuelta! (no literal) así que déjate de mariconadas, lávate la cara y ¡aprovecha! - Argumentó sólidamente, el Jóse en versión demonio.
- Pero, ¿y la lealtad?¿no se suponía que con las ex de tus amigos no debes meterte, que son mujeres prohibidas? -contraatacó mi Yo angelical, pudoroso, dispuesto a dar batalla.
- ¿Lealtad? ¡Lealtad mis pelotas! Las personas no son propiedad de nadie, Una vez que las relaciones concluyen, las dos personas vuelven a ser completamente libres -Pregonó acertadísimo, el diablo que me habita.
Luego de tan intenso combate salí del baño sin saber que hacer, pensé en neutralizar mis deseos, reprimiendo mis hormonas y haciendo acopio a todas mis fuerza mentales, pero cuando llegue a la barra, ella se había quitado el abrigo y exhibía  impúdicamente un escote muy poco colaborador.

"¿En serio te encanto?", le pregunté, imprudente, ya resignado a sufrir los estragos de la montaña rusa en la que me estaba subiendo. Ella me sonrió y se acercó a dos milímetros de mi rostro, la vi cerrar los ojos y entreabrir los labios.
Continuara...

viernes, 18 de noviembre de 2016

Cita a ciegas

- ¿Alo?.
- ¡Hoy somos! hable con mi flaca y quiere salir con su amiga.
- Ya, y...
- Y me dijo que lleve a un amigo.
- Y ese amigo soy yo, ¿no?.
- Ya le hable de ti y quiere conocerte, así que vamos.
- La verdad estoy cansado, no creo que pueda.
- No te achiques, recuerda que me debes una, además hace tiempo que no sales, ¡vamos, no seas pavo!.

Por lo general me rehúso a participar de las citas a ciegas, considerando que mi vida suele estar normada por la Ley de Murphy ("Si algo puede salir mal, saldrá peor"), es seguro que una cita de esta naturaleza (pactada por terceros) no podría depararme ninguna satisfacción.

Sin embargo, pese a tener clara esta postura, esta vez accedí a los pedidos de Marco, con ese talento persuasivo tan innato y demoledor (apura pues huevón) no le tomo mas de diez minutos convencerme por teléfono de que aceptara salir con ellos, Marco, Alexandra y su amiga Milagros.
- Es linda, vive sola, es super creativa. Le hable de ti, le dije que eres un mate de risa.
- Ah, ¿si? -Le seguí la cuerda, fingiendo asombro.

Por supuesto que en silencio reía, pues recordé que esa es la expresión que se acostumbra utilizar para referirse a un chico que no es lo suficientemente atractivo. "No es un chico guapo, pero es un cague de risa". Es lo mismo que decir "Es feíto, pero buenísima gente". Osea una compensación, un premio consuelo, el rescate de una pequeña fortaleza de carácter en un mar de debilidades anatómicas.
- Ok, salgamos los cuatro entonces -le planteé a Marco, seguro de mi hipotética destreza para el arte de la comicidad me embellecería ante los ojos de la tal Milagros.

Para mi sorpresa, Milagros era bastante guapa, algo por demás inusual en este tipo de citas, donde, por lo general, la pareja de enamorados suele "enchufarte" a la amiga fea que no tiene con quien salir.
Este, felizmente, no era el caso. Milagros era, repito, lindísima. Tenia el pelo castaño ondulado, ojos marrones, una nariz respingada y una boca minúscula que, al reírse, se agigantaba pero solo para contraerse inmediatamente después.

Bajo el estímulo de un "Té Macho", los cuatro fuimos atravesando todas las honduras temáticas posibles. Luego, como ocurre en una cita en la que el objetivo es que dos de sus participantes hagan "Clic", Marco y Ale fueron independizando estratégicamente su conversación hasta levantar un invisible biombo entre ellos y nosotros. Cuando menos nos dimos cuenta, ya no éramos un cuarteto, sino dos parejas compartiendo la misma mesa. Milagros y yo entonces pudimos hablar más privadamente de todo. Como en todo primer encuentro los ítems no se agotaban y la sensación de constante descubrimiento se prolongó durante horas. Hasta que, claro, fuimos llegando al tema de fondo que es, en realidad, el único que importaba. El amor. Era importante saber de qué trajinado pasado amoroso venía cada uno. Y ahí todo lo idílico del ambiente comenzó a adquirir matices mas grises, mas reales.

- ¿Qué pasó con tu ex?-le disparé a quemarropa, luego de que ella disimuladamente, insinuara que ya no estaba con enamorado.
- Nada, terminé con él, porque era un celoso de porquería.

Cuando Milagros acabó de decir eso las primeras palabras de incendio comenzaron a ulular en mi cerebro. "peligro, peligro, estas frente a una mujer que odia a los celosos".
Que cara de "ampay" abre puesto que ella quiso, sin perder tiempo, averiguar mi postura ideológica respecto de tan polémico debate.

- Tu no eres celoso no?
Me quedé mudo cinco segundos, luego reaccione
- Yo, no, nada que ver
- Ah ya menos mal, imagínate que el tarado este me quería acompañar a todas las reuniones del trabajo, quería que le presentara a todos mis amigos, esta loco

NOTA: No es que sea un enfermo celoso pero, vamos, pienso que todos tenemos un grado de "celodez", el que diga que nunca sintió celos, esta mintiendo.

- Me parece que es un idiota -dije, sobreactuando con impecable descaro.
- Si, que horror, no entiendo por que hay hombres que creen que una les pertenece -dijo Milagros algo escandalizada.
- Si, yo tampoco entiendo -musité.

Resolví, entonces, usar mi "performance" dramatúrgica pronunciando las típicas palabras que un hombre dice cuando quiere seducir y apantallar a una mujer, presentándose como el antitésis del genero, como el chico mas abierto y seguro del orbe.
- Yo creo que en las relaciones cada uno debe tener su espacio y mantener su independencia.

Luego cambie rápidamente de tema, conté anécdotas, despilfarre chistes, exagere mis puntos de vista sobre las relaciones amorosas para sonar más divertido, imité a personajes, me burle de todo. Fui, pues, todo un "cague de risa".

Desde ese viernes, hace ya tres semanas, no he sabido mas de Milagros. Me parece que ella se quedó con la misma sensación ambigua que yo, la sensación de que sería inútil intentar algo. Nos llevaríamos bien, pero solo eso. Aquella noche nos reímos, y diría que hasta nos gustamos, pero nunca se produjo el tan promocionado (por Tula) "Clic". Falta de química que le dicen.

Eso es lo malo de las citas a ciegas: Te sientes medio obligado a gustarle a la persona que te presentan. Y no dices todo lo que eres, ni cuentas todo lo que sabes.

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