martes, 18 de octubre de 2016

Malos entendidos

Una desconcertada Pamela se encontraba sentada en el sofá, ¿qué pasó con Thalia? y peor aun ¿que le había sucedido a Panky?, ya había pasado media hora de lo pactado por ambos y aun no llegaba, le habrá pasado algo?.
Pamela comenzaba a preocuparse, a sentir el impertérrito comportamiento de Panky.
DATO CURIOSO; pues los tipos que exudan ese relajo desinteresado al no asistir a una cita a la hora o simplemente excusarse con un "me olvide" ejercen un extraño magnetismo en ellas y justamente por ese supuesto "desinteres" que Panky demostraba al no presentarse a la hora, hacia que Pamela lo extrañase cada vez más.

Sin embargo la situacion de Panky era otra, caminaba sin decir nada, su cabeza enmarañaba un sin fin de ideas para poder deshacerse de Thalia, solo veía como sus labios se movían pero no escuchaba. Solo quería ir al encuentro con Pamela, pero ahora no estaba seguro ¿cual fue el tema de conversacion entre Thalia y Pamela?, y si le contó sobre el ¿Que estaría pensando Pamela ahora mismo?.
No pudo resistirlo mas, se detuvo bruscamente, la miró fijamente y dijo:
- Lo siento mucho Thalia, pero a mi me gusta mucho tu amiga.
- ¿Mi amiga?¿de quien hablas?.
- No te hagas, se que fuiste a contarle todo, para que ella se decepcionara de mi.
- No te entiendo, ¿de que amiga me hablas?
- ¡De Pamela! de quien mas va a ser.
- ¿Pamela?¿tu conoces a Pamela? osea ¿te gusta Pamela?
Panky vio la mirada brillosa de Thalia, la miro con ternura y se dio cuenta del dolor que estaba comenzando a sentir, total, él ya había experimentando exactamente lo mismo, sabia cómo era que alguien te deje por su mejor amigo, tuvo ganas de explicarle que en el corazón no se decide, el corazón se enamora y no puedes hacer nada, quería abrazarla y decirle lo mucho que lo sentía, que la comprendía totalmente y que por favor lo perdone, tenia que apagar con soplidos de realismo el falso fuego imperecedero de amor que Thalia emanaba por él, decirle que por favor no llore, que todo va a estar bien. Thalia dijo:
- ¿Oe tu estas bien Huevon no?
- Pero Thalia...
- ¡¿Cómo te va a gustar Pamela?!, ¡si yo estoy mejor!.
- Pero que dices...
- Ya, ya no jodas y llévame al cine o algo.
- Espera Thalia, primero cálmate.
- Ya se, ¡vamos a bailar!
Justo en ese momento emerge de las sombras, como un espectro, Raul, uno de los tantos que (tiempo atras) habia dejado encandilado Thalia; como todo bravucon se puso delante de Panky de un empujon y comenzo a galantear a Thalia, su rostro de Bulldog rabioso deja pasamado a Panky, quien solo puede balbucear "Disculpa pero estamos hablan..";  Raul empuja sin fuerza a Panky y le advierte emanando olor a alcohol "no te metas compadre que vas a perder", Panky siente que no tiene nada mas que hacer ahí, de alguna forma se sentía aliviado, pues podía echar la culpa a las "circunstancias" para por fin alejarse y no sentir culpa alguna, así que, para quedar mejor consigo mismo, decide despedirse de Thalia, se acerca a ella y le dice:
- Thalia me voy, cuídate mu...

Antes de poder culminar su frase Raul lo empujó y se puso en guardia insultándolo de una manera intimidante y feroz, el empujón casi lo tumba al suelo, Panky estaba totalmente "descomputado", era la primera pelea oficial de su vida. Era una situación tragicómica e injusta.
Curiosamente todo el espectáculo parecía divertir a Thalia, estaba extasiada, es como si masajearia su ego cada vez que dos hombres se van a las manos por su culpa.
Panky sentía como las tripas se le revolvían de cólera, a parte de injusto e innecesario, la pelea era algo que parecía agradar tanto a Raul como a Thalia, así que se dio cuenta que era imposible poder razonar con cualquiera, Panky estaba harto de tanto desafuero, lanzo una mirada llena de ira a Raul, caminó de prisa hacia el con el fin de atizar un gran golpe con el puño cerrado.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Desconcierto

El tiempo avanza, cada vez falta menos para ver a Pamela, Panky fue adquiriendo todos los matices posibles de turbación, su ímpetu se tradujo en desconcierto, su alegría se tornaba en miedo- ¿Ahora que diablos digo? -Convencido de tener la más romántica declaración de amor hacia ella, pero no sabía que decir (como sabemos Panky no es bueno en este aspecto), primero tenía unas ganas increíbles de besarla, tocar esos labios carnosos y brillantes con los suyos parecía ser su meta más cercana, esos labios tan perfectos que invitan a probarlos y apetece hacerlos sonreír todo el tiempo, el miedo volvía a tornarse en emoción- Esto tiene que salir perfecto -pensaba mientras agarraba el celular y rediscaba a Pamela; luego de varios intentos la llamada entró al buzón de voz, intentó dejarle un mensaje pero rápidamente pensó que lo mejor sería aparecer ahí, así que se dió prisa.

Pamela escuchaba todas las quejas de Thalia, ya estaba acostumbrada a todos los discursos fanfarronescos que ésta ofrecía, pero esta vez era diferente, no era la historia de como otra ves un chico trato de invitarla al cine o a beber algo y Thalia lo dejaba plantado o simplemente lo "choteaba", no, esta vez era diferente esta vez ella había sido burlada, despreciada y de una forma tal que era un golpe muy duro a su orgullo.
- ¡¿Puedes creer que ese huevon solo se fue?!
- ¿Es en serio? ¿te dejo así?
- Si ese idiota, osea que se cree, ¿a mi? a Thalia Rivadeneyra nadie le hace eso
- Tranquila Thali...
 - ¡No, tranquila nada!, ¡esta me la va a pagar!
- Pero, ¿qué piensas hacer?
- Tú me vas a ayudar.
- Mira Thalia disculpame pero no tengo tiempo de tus niñerias, espero a alguien...
- Osea prefieres verte con "alguien" ¡antes de atender a tu mejor amiga!

En ese momento sonó el timbre de la puerta, Pamela vió rapidamente su reloj y entonces entró a su recámara a arreglarse- Por favor Thalia abre la puerta y dile a ese "alguien" que pase y se ponga cómodo, quedamos en salir.
- Si claro ahora resulta que soy tu "natacha".
- Jajaja ya abre la puerta de una vez.
- Esta bien.

Thalia se dirigió a la puerta muy desanimada, pues no había terminado de diseñar su maquiavélico plan- ¡Ya va! -gritó al escuchar el insistente sonido del timbre. 

Grande fué su sorpresa al abrir la puerta
- ¡Panky!... Ahora entiendo.
- ¡Thalia!... ¡Tu!...
- ¡Lo sabía!¡Sabía que no podías resistir!, así que me seguiste hasta acá, que lindo.
- Thalia.. yo...
- No digas nada, esta bien te perdono, pero vámonos ya, mi amiga espera a alguien y será mejor dejarlos solos.
- ¡Espera, Thalia!
- No te preocupes, pero vámonos ya, en el camino me explicas el por que tu tonto comportamiento.

Thalia lo cogió del brazo y se fueron, Panky tardo en reaccionar de alguna forma el no oponerse le daba tiempo para aclarar la situación, esta treta mental significaba no ver a las dos a la vez, pues no hubiera sabido que decir- Estoy jodido -Se dijo mientras Thalia no paraba de hablar y vanagloriarse por su "objetivo cumplido".

martes, 9 de junio de 2015

Decisiones

- Es mi mejor momento, no puedo creer que me este pasando esto- Panky pasaba por un momento inmejorable, era mas que obvio que Lorena había desaparecido del mapa, sin embargo no podía disipar sus sentimientos, era claro que sentía algo por las tres, pero no podía definir por cual de ellas sentía algo más que sólo atracción u obsesión; para esto ya eran las 4 pm, Panky decidió llamar a Pamela para invitarla a almorzar y así poder conversar.

- Alo Pamela, como estas.
- Hola Panky, por fin llamas, tenemos que hablar, sabes... estoy algo confundida.
- Ya somos dos, te invito a almorzar y de paso conversamos sobre lo que pasó.
- Ya almorcé, la verdad prefiero caminar un rato, que dices.
- Claro, en una hora paso a buscarte.
- ok nos vemos en una hora.
- Perfecto.

Por otro lado Thalia no salia de su asombro- ¿Rechazarme a mi? ¿a mi? ¡que se ha creído!  -Su primera reacción fué llamarlo, cogió el celular, buscó el número en la lista de contactos y apretó el botón de llamar. El timbre del teléfono se repitió una, dos, cuatro, seis veces. La burocrática indicación de la contestadora automática (este es un mensaje de Claro, si desea deje su mensaje en la casilla de voz) la exasperó. Intentó la comunicación hasta en siete ocasiones más. “No puede ser, no puede ser”, repetía Thalia en voz alta, perdiendo la calma.

Los nervios le habían creado un hueco en el estómago. De pronto le cambió la cara. Se vistió de inmediato y salio del hotel. cogió un taxi y se dirigió a casa de su mejor amiga, la incondicional, la necesitaba, necesitaba contarle que había conocido a un chico fuera de lo normal, que la atraía mucho, que no dejaba de pensar en el y hasta lo sucedido en el hotel; quería escuchar sus consejos o simplemente hablar y que la escuchen. Al llegar tocó el timbre, inmediatamente salio su amiga:

- Que sorpresa Thali... ¿y esa cara? ¿estas bien?.
- Hola Pamela.

Panky caminó cuadras, aun tenia tiempo para llegar a casa de Pamela, decidió entrar a un bar para calmar su angurria, entro a uno de los tantos bares que abundan por Tecsecocha; se sentó y pidió una cerveza, pensó en llamar a Sandra, no para salir con ella, si no para disculparse de alguna forma, quería ser sincero con ella y explicarle que todo fue un mal entendido, que en este momento se sentía confundido y necesitaba tiempo para aclarar sus sentimientos. 
No sabia como lo iba a tomar, por eso trataba de buscar las palabras correctas, sabia que iba a quedar muy mal, que las expectativas que tenia de él iban a irse al tacho e iba a tomarlo por "perro" o cualquier otro adjetivo que a lo mejor se merezca. Panky no quería eso, a pesar de que en estos momentos sentía más proclive hacia Pamela no quería hacer ningún daño a Sandra, pues fué ella quien le había devuelto la confianza desde el primer momento, y de verdad sentía cariño por ella- Esto va a ser duro para Sandra -pensaba preocupado.
En ese momento notó que la pareja de la mesa de a lado festejaba con mucha algarabía, al fijarse bien vió que la chica que estaba ahí divirtiéndose y de vez en cuando "chapando" con un sujeto era Sandra. Panky estaba asombrado y decidió acercarse.

- Sandra, ¿puedo hablar un momento contigo?
- ¡Panky! ¡que haces aquí!.. esta bien.
Sandra se disculpo con su eventual pareja un momento, se levanto de la mesa y se acerco a Panky.
- Panky no tienes nada que reclamarme ok, no quedamos en nada y si "casi" hubo algo entre nosotros, tu malograste todo.
- Sandra te equivocas, todo fue un mal entendido, pero creo que esta de mas explicártelo.
- ¿Crees que ahora te voy a creer? obviamente estabas con ella mientras me sacabas plan.
- Te equivocas, pero bueno como te dije, esta de mas explicarte todo; sigue divirtiéndote. adiós.
- ¡Panky espera! ¡PANKY!

Panky salió rápido del lugar, mientras caminaba se dió cuenta que, después de todo, fué una buena forma de acondicionar sus intenciones para con Pamela- Una menos -pensó.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Evasión


Panky salió raudamente del lugar, la idea era ser rápido, no mirar atrás, no dar pie a lujuriosas provocaciones, aunque sabia que en un futuro podría llegar a arrepentirse de tal movimiento, sabia que en ese momento hacia lo correcto.

Ya en la calle se calmo, prefirió caminar de regreso a casa. No estaba cerca, pero sospechó que le haría bien. Algo en él había cambiado, pero no sabía precisar qué. 

Thalia le había devuelto la confianza, sí, pero había otra cosa difícil de identificar. Se sentía bien, estimulado, nuevo.  

Panky se sorprendió de cómo en tan poco tiempo uno podia pasar de fracasado y desafortunado con las mujeres a un adonis y conquistador- Debo estar en mi tiempo de vacas gordas -Pensaba mientras se detenía en el cruce de la avenida la cultura con Tacna. En ese momento un auto con dos chicas pasó delante suyo. Tuvo tiempo de mirar por unos segundos a la muchacha delgada de cabello crespo y coquetamente desordenado que iba en el asiento del copiloto. Ella también volteó, inesperadamente le ofreció una sonrisa tímida, una sonrisa que lo desarmó primero y al instante siguiente le arrancó una microscópica e imperceptible mueca de felicidad- definitivamente "estoy de moda"-pensó.
El celular comenzó a sonar incesantemente, en la pantalla se podía leer claramente "Thalia", tuvo la disyuntiva de contestar pero colgó- Tengo que alejarme de Thalia -pensó.

Alejándose, Panky pretendía dos cosas: evitar ilusionar a Thalia con la utopía de estar juntos y dar drástica vuelta a la página para concentrar toda su atención en Pamela. Sin embargo lo único que consiguió Panky con esa actitud fue que Thalia triplicara obsesivamente sus llamadas.

Hagamos un parentesis en la historia, se que muchos se preguntan: ¿en verdad le está pasando todo esto a Panky?, ¿A ese ser desordenado y sin suerte en el amor, a ese torpe que estuvo idiotizado primero por Lorena y luego por Sandra, Pamela y Thalia?, ¿A este ser sin suerte y con la vida amorosa digna de un programa de Laura Bozzo?, ¿acaso en algun momento aparecera "Panky despertó y se dio cuenta que todo era un sueño"?. Solo diré que en esta vida, todo da vueltas... Ademas como dijo alguna vez la gran pensadora Tilsa Lozano: Panky es Soltero y hace lo que quiera.

viernes, 21 de junio de 2013

El Hotel

Panky dejó sólo a un desconcertado Mauricio, y se dispuso a coger el primer taxi que pasaba

- A donde lo llevo?
- Av la cultura, Thalia, El hotel, 452... pero yaaaaaaa!!

Panky solo repetía, Thalia, hotel, Thalia, Hotel, no podía pensar en otra cosa, la calentura lo cegaba, su corazón se aceleraba, Aunque estaba muy desconcertado y quizás enamorado de Pamela, Panky no pudo resistir el deseo natural que Thalia le despertaba. Le fascinaban su parquedad, su astucia, su desparpajo, su visión retorcida de muchas de las cosas que el resto de mujeres homenajeaba.

Pronto llegó a su destino cerrando la puerta del taxi se acerco a la recepción de dicho hotel.

- Buenos días habitación número 12 por favor.
- Claro lo están esperando, segundo piso a la derecha.
- Muchas gracias.

La subir las escaleras Panky se ponía cada vez más nervioso, aunque parezca difícil de creer, esta era la primera vez que lo iba a hacer en un hotel, le sonaba tan clandestino, ilegal, y por alguna razón eso le resultaba excitante.

Al llegar a la habitación Panky sintió una fuerte sensación de remordimiento- "Que estoy haciendo" -se preguntaba a si mismo- no puedo hacerle esto a Pamela, ella por fin dio muestra de interés hacia mi, y yo en vez de retribuirle y declarar mis sentimientos me comporto como un perfecto idiota... debo salir de aquí! -pensó decidido.

La puerta se abrió, antes de que siquiera hubiese tenido oportunidad de tocar, Panky reaccionó con susto. El rechinar de las bisagras desaceitadas lo trajo de vuelta al presente.

- Panky, hola. Te vi llegar por la ventana. Dale, entra -Dijo una espectacular Thalia, que haciendo gala de todo su desparpajo e insolencia llevaba puesto solo una toalla.
- Qué tal, Thalia. Cómo estás -Dijo un tembloroso Panky que en ese momento estaba enmarañado en emociones agitadas.

No sabía como salir de tal situación, en realidad se trataba de luchar contra el deseo natural, salvaje y a la vez egoísta que significaba "tener" a Thalia; ahora se daba cuenta lo valioso que hubiese sido frenar su ímpetu desde el inicio del cortejo.

Panky decidido a alejarse. No bruscamente, claro, porque eso (estaba seguro) provocaría en ella una reacción violenta. Tenía que hacerlo poco a poco, lento, lo suficientemente lento como para sugerir que se trataba de un desafortunado mal entendido.

Y claro, como ya estamos acostumbrados a lo ingenioso, agudo, calculador y sobre todo sutil actuar de Panky, el dijo:

- Thalia, lo siento... me equivoque de... hotel!.. me voy cuídate!

miércoles, 10 de octubre de 2012

Mas confundido que nunca

Panky llegó a su casa, eran poco más de la 1 a.m. pero no tenía sueño. Se quitó el saco y los zapatos. Encendió la computadora, puso algo de música y sacó una cerveza del refrigerador. 
Se metió al facebook solo para matar el tiempo, revisó un portal de noticias, ingresó a su cuenta de Hotmail (si, aun lo usa) sin esperar encontrar nada. Hizo clic y los ojos cansados por la fiesta se le abrieron de inmediato: en la bandeja de entrada había un nuevo mail de Pamela. 

"Hola Panky, siento mucho arruinar tu cita, te juro no se que me pasó, me senti algo celosa, hace mucho que no estoy con alguien y tu con todo el asunto de Sandra, no se, me senti parte de todo y... pues la verdad me puse en el lugar de ella, y quería ser ella, es la verdad, sé que es muy egoista de mi parte hacer todo ese bochornoso espectáculo espero que perdones mi comportamiento, pero quiero hablar contigo, llámame ok".

Panky no podía creer lo leído, por un segundo se sintió todo un "Don Juan", un "casanova"; después de tantos altibajos (mas bajos) que había transitado en su vida sentimental, por fin le estaba resultando todo, pero todo a la vez. Luego volvió a la realidad, se puso a analizar todo y se sentia muy confundido, era cierto que Thalia le movió el piso y ese beso aun lo tenia presente; Sandra era su meta inmediata, pero Pamela era la chica que le robaba el sueño todo ese tiempo de colegio, e incluso despues de eso.

A las 10 de la mañana del día siguiente Panky recibe una llamada, era Mauricio que enronquecido dijo:

- Oe que haces?, acabo de despertar, pucha que tal tranca la de anoche
- Que tal tranca? yo diria que tal roche el tuyo
- En serio? no me acuerdo de nada, cuentame que hice, y que fue de Thalia?
- No hiciste nada, solo dormir.
- Pucha si que soy un tonto...
- Un tonto? un idiota diria yo, pero felizmente estaba ahi para salvarte de mas roche y llevarte a tu casa en calidad de "bulto".
- Jajaja ya ya tampoco te pases, pero debo admitir que eres un buen amigo, te parece un cevichito con una chelita bien helada? digo, para la resaca no?
- Bueno no me caeria nada mal
- Claro de paso me cuentas que paso con Thalia, paso por tu jato en media, hablao!

Panky se sentia un traidor, no merecia llamarse "buen amigo" ni siquiera estaba cerca de ser un "compañero"- no puedo hacerle eso, soy una basura, el siempre se porto bien conmigo y como le pago? "agarrandome" a su cita?, es el colmo, debo olvidarme de esa flaca y ver la forma de resarcirme con Mauricio -Pensaba Panky mientras se alistaba.

30 minutos despues sonó el timbre, era Mauricio quien invitó a Panky a ir por un buen ceviche reparador y un par de chelas bien heladas para "curar cabeza"

Ya sentados dentro de una cevicheria, y bebiendo su primera cerveza, Panky decidio contarle todo a Mauricio, queria contarle de como se dejo llevar por tal criatura, tal vez dispensarse con una frase recurrente como "la carne es debil" o "bebí demasiado". De una u otra forma era el momento de estar con la conciencia tranquila.

- Mira mauricio, quiero que sepas que tu eres un buen amigo, en serio
- Pero Panky tranquilo, la chela te esta chocanda creo jaja
- Espera, es en serio, eres como un hermano para mi y pues...
- Dejate de mariconadas y dime que te pasa, es por Pamela?
- Dejame terminar por favor, quiero decirte que tengo la suerte de contar con tu amist...

Panky fue interrumpido por una llamada entrante a su celular con la intrigante frase de "numero desconocido" en la pantalla, sin importarle eso se apresuró a contestar.

- Alo.
- Hola Panky soy Thalia, quiero verte, pero en serio verte ya!, te necesito! ven al hotel de la avenida la cultura 452 y te espero en la habitacion N°12.
- ¿Alo?... alo??

Panky azorado, quedó en shock- ¿que rayos fué eso?, ¿que significa?, ¿que me necesita? ¿me necesita ya? -Pensaba Panky estremecido por tal "mandada" de Thalia

- Oe Panky estas bien? -preguntó Mauricio algo preocupado
- Si, si estoy bien Mauricio no te preocupes
- Si tu lo dices, bueno Panky queria decirte que tambien te aprecio, eres como el hermano que nunca tuve, eres...

- Ya ya ya, dejate de mariconadas, me voy! hablamos!

lunes, 30 de julio de 2012

Confundido?

En un arranque de frenesí, Thalia cogió de las manos a Panky para bailar una sensual lambada, Panky solo se dejo llevar. 
Estaba apenado por lo sucedido con Pamela, trataba de comprender la actitud que tomó frente a Sandra, pero por un momento resolvió postergar todo y dedicarle un poquito de su interés a esta chica bellísima y seductora que le infundía una alegría que le estaba haciendo falta. Tan entretenidos andaban los dos que se olvidaron del pobre de Mauricio que cuando, una hora y media después, al fin le echaron un ojo se toparon con un espectáculo lamentable: Mauricio yacía recostado sobre la mesa, privado de sueño agarrando sin fuerza un vaso de whisky tibio.
En lugar de condolerse por el estado de su compañero ebrio, los dos se rieron a mas no poder.
Minutos más tarde, cuando la fiesta ya terminaba, los tres abandonaron el lugar. El cuerpo balbuceante de Mauricio fue depositado en el asiento delantero del taxi como un paquete de supermercado. Thalia y Panky subieron atras.
 Panky echó momentáneamente al olvido la imagen de la extraviada Pamela. Eran las 11:30 de la noche y Thalia propuso seguirla en algún otro lado. A Panky no le faltaban ganas, pero el cadáver etílico de Mauricio, y la obligación moral de llevarlo a su morada se interponían en los planes. 
Al llegar a casa de Mauricio todos bajaron y llevaron al "zombie" hasta la puerta, el viento de la noche hizo que Mauricio reaccionara un poco, lo suficiente como para despedirse y entrar "en automático". 
Panky, ya solo con Thalia, no supo cómo actuar ni qué decir. Thalia le propuso caminar un poco; era una señal inequívoca de que no deseaba irse todavía. Panky se puso más nervioso: sentía que estaba entrando en una espiral de tentaciones de la que sería difícil zafarse. 
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- La pasé muy bien, Panky, Ha sido mostro conocerte 
- Sí, yo también. Espero verte pronto... O sea, con Mauricio
- Mira, Panky, yo soy bien directa y te digo algo: Mauricio es solo un amigo. Me divierte, pero no me interesa de otra manera
- Bueno, supongo que eso lo desconsolará un poquito
- Pero igual sería mostro vernos…

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La conversación fluía y Panky no hizo nada por oponerse al curso natural de la charla. Lo que hizo a continuación fue pedirle el teléfono. 
No tenía intenciones reales de llamarla, pero sintió que era lo que correspondía a un momento como ese.
Conversaron y rieron. Cada tanto ella se frotaba las manos para calentarlas. Cuando por fin llegaron a casa de Thalia, se miraron sin hablar. 

El silencio era la obvia antesala de un primer beso. Por dentro Panky se muñequeaba. No solo estaba el tema de Pamela y sus sentimientos hacia ella. También estaba el tema de Mauricio, su amigo leal, quien le acababa de confesar solo unas horas atrás que estaba dispuesto a conquistar a Thalia.
Es verdad: Thalia le había aclarado que Mauricio era solo un amigo, pero eso no quería decir que no podrían llegar a ser algo más. Cuántas grandes historias de amor empezaban así: con la actitud esquiva de uno de los protagonistas.

Sin embargo, ninguna treta mental, por muy bien armada que estuviera, podía atenuar la sensación de proclive que Panky sentia en ese momento hacia lo prohibido. 

Darle un beso a Thalia equivalía a desconfigurar mas sus sentimientos. Lo sabía perfectamente. 
Sabía que apenas tocara esos labios con los suyos abriría la válvula de nuevos inconvenientes. 
Sería un acto de placer muy costoso. Y a pesar de todo, lo hizo. 
La besó. La besó con la maestría de un vaquero impasible: la cogió con fuerza por la cintura, la apretó contra él y hundió sus labios con las de ella.
La besó y luego se despidió, sin decir nada. Thalia se quedó pasmada, estática.

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